Las ventas de carne de cerdo en Cuba en 2019: comentarios con vistas a una eventual devaluación del peso cubano

En el periodo enero-septiembre de 2019 se vendieron 6 354 toneladas de cerdo en piezas, de las cuales el 90.4% correspondieron a ventas en los Mercados Agropecuarios Estatales (MAE), una contracción de 12,6% en relación con las toneladas vendidas en igual periodo del año anterior. Las ventas de carne de cerdo en los mercados agropecuarios cubanos se encuentran muy concentradas en los MAE y los Mercados de Oferta y Demanda (MOD) no funcionan tanto como competidores de los MAE, sino como un mercado complementario. Los “topes” de precios en los MAE parecen haber impedido la inflación abierta, pero la medida no modificó las condiciones subyacentes de la inflación (el déficit de oferta) y por tanto la inflación se manifestó como inflación reprimida. Para reducir precios, el incremento de la producción es importante, pero la prioridad deben tenerla el aumento de la productividad y la reducción de los costos. Es especialmente complicado tratar de efectuar una transformación estructural que demoraría tiempo en materializar sus posibles efectos positivos cuando, en el corto plazo, funcionaría una complicada “trinidad” –inflación reprimida, carencia de divisas y devaluación- que pudiera elevar notablemente los precios de una de las principales fuentes de proteínas de la dieta del cubano. Se necesitarían acciones de política económica al menos en tres direcciones principales: productividad, modificación del aparato productivo, y subsidios a grupos específicos de consumidores.

Inversión en Cuba en 2020: ¿demasiado optimista y muy desbalanceada?

La evidencia indica que la mejoría de la tasa de inversión en Cuba no ha sido suficiente para dinamizar la economía nacional, la cual
presenta una tendencia hacia cada vez menores tasas de crecimiento económico. El agudo desbalance sectorial es probablemente la característica más sobresaliente de la actual dinámica de la inversión en Cuba. Se justificaría bajo el supuesto de que el turismo funcionase como sector “líder” de la economía cubana, pero eso es algo que no parece estar operando actualmente. Mientras que el por ciento de la inversión se mantenga relativamente estancado en una industria como la cubana, que se encuentra altamente descapitalizada, y que oscile hacia la baja en un sector como el agro, que tiene la menor productividad sectorial del país, muy difícilmente puedan resolverse los déficits de encadenamientos productivos de los que tanto se habla hoy.

Emprendedores y PYMES en Cuba: ¿solo para llenar resquicios?

La reforma “actualmente existente” (no la de los documentos oficiales) “destierra” a la empresa privada nacional a los intersticios del sistema económico. Parece operar la premisa de que ni las pequeñas y medianas empresas (PYMES) privadas, ni el emprendedor privado deben ser “sistematizados” en el modelo económico reformado al que se aspira, sencillamente porque parece asumirse que no cumplen funciones sistémicas. En el caso de las PYMES, es muy diferente desempeñar una función complementaria, pero con interacciones sistémicas con los actores productivos centrales como la empresa estatal, a tener un papel complementario en los márgenes del sistema económico

JUAN FERRAN OLIVA. Venturas y desventuras azucareras

Cuando Cuba era la azucarera del mundo podía producir 7 u 8 millones de toneladas de azúcar. Actualmente debe disponer de la tercera parte de dicha capacidad. Se cuenta con medios y mucha experiencia, pero no se logran zafras decorosas. La prensa debería dedicar menos espacio a la catequesis y más a la información objetiva. Hay capacidades industriales y agrícolas. ¿Cuál es la causa de la ineficiencia? No creo que sean los experimentados hombres del azúcar. Me inclino a pensar que el punto débil es el modelo de dirección. No se me ocurre otra razón

Cuba: a destrabar los indicadores

Mi observación acerca de la utilización de indicadores no tradicionales es que, siendo algo potencialmente útil, la atención a los indicadores en realidad debería comenzar por los indicadores tradicionales del sistema estadístico cubano, tanto los que ya existen, pero presentan deficiencias, como los indicadores que son ampliamente conocidos, pero que no se utilizan en Cuba, a pesar de que son cruciales para la calidad del análisis económico

LÁZARO GONZÁLEZ RODRÍGUEZ. Apuntes críticos sobre la organización del trabajo y los salarios

Haciendo un balance de la organización del trabajo y los salarios desde 2005, la característica principal de este período estriba en las respuestas infundadas y ausentes de toda ciencia dadas a este tema tan complejo, lo que ha motivado, entre otras cuestiones, el insuficiente incremento de la productividad del trabajo. Los elementos del sistema salarial establecidos en el Reglamento del Código del Trabajo constituyen un error garrafal

La función “salvadora” de la circulación minorista en Cuba en 2020: entre anhelos y datos

La proyección oficial de un crecimiento de la circulación mercantil minorista de 20%, o superior, en 2020 parece ser un estimado cuestionable. Es problemático asumir que una economía que registraría un crecimiento económico mínimo de 1%, un débil incremento de 3,7% en las exportaciones y un minúsculo aumento de productividad de 0,6%, pudiera ser la misma economía en la que se producirían “saltos” de alrededor del 20% en la circulación minorista. La circulación minorista tiene una escala absoluta que lo ubica como uno de los indicadores de mayor tamaño de la estadística oficial, lo cual implica que no es el tipo de indicador para el cual cabría esperar grandes variaciones interanuales, incluso cuando el crecimiento se calcula sobre la base de precios corrientes. Además, el estimado incremento del 20% en 2020 representaría una desviación estadística muy grande respecto a las tendencias recientes, lo cual aumentaría las probabilidades de que tal “salto” no se materialice.

Las estadísticas y la producción de alimentos en Cuba: ¿Un arroz “saltón”?

En una reciente reunión de los Consejos de la Administración de todas las provincias de Cuba se abordó el importante tema de la oferta de arroz. Llaman la atención dos cuestiones. En primer lugar, la discrepancia que existe entre la noción de que el Programa Arrocero “manifiesta un incremento sostenido en los últimos años” y la realidad que muestra la estadística oficial disponible. En segundo lugar, la información sobre estimados productivos que son rebatibles. Contrario a lo que se ha afirmado, el Programa Arrocero no ha tenido un “incremento sostenido en los últimos años” pues, en 2018, la producción de arroz era apenas 1,42% mayor que el nivel registrado en 2010. Por otra parte, las proyecciones acerca de la producción nacional de arroz en el mediano plazo (hasta 2023) y en el más largo plazo (hasta 2030) parecen tener bajas probabilidades de materialización