En primera persona

Sobre la crítica económica en Cuba: ¿debería ser una crítica despiadada?

Todo juicio sobre un “exceso” de crítica económica presupone un rasero de corrección política. Funciona, primero, como un mecanismo de autocensura analítica: el “incentivo” para no atreverse a abordar ciertos temas o para que cuando estos se aborden, se pueda llegar solamente hasta un punto. Funciona también como un “correctivo” pues cuando el análisis se “pasa de la raya” se desata un mecanismo para imponerle costos al supuesto ejercicio de “hipercriticismo”.

El peliagudo camino de la pragmática reforma económica laosiana: ¿lecciones para Cuba?

Las condiciones iniciales –por muy desventajosas que sean- no operan inevitablemente como un obstáculo para el desarrollo y para las reformas. La transformación de un modelo económico altamente centralizado en un modelo socialista con un alto peso de los mecanismos de mercado depende en alto grado de la flexibilidad, pragmatismo y adaptabilidad con la que se conduzca la reforma.

El “traspaso” de la devaluación hacia los precios: ¿flanco débil del debate económico en Cuba?

Es aconsejable incorporar el proceso de traspaso de la devaluación hacia los precios en el análisis actual sobre el “reordenamiento” monetario en Cuba, reconocer la relevancia de ese proceso de traspaso y estimular una discusión “abierta” sobre este fenómeno por ser el componente que probablemente pudiera tener un impacto mayor y más directo en el plano político del “reordenamiento”.

“Actualizando” el modelo económico: ¿un nuevo régimen cambiario en Cuba?

Para una economía subdesarrollada, pequeña y “abierta” como la cubana, el régimen cambiario debe ser un componente central del modelo económico. Paradójicamente, el tema del régimen cambiario representa probablemente la más inexplicable “zona de silencio” de los tres principales documentos oficiales que deben guiar la reforma: la “Conceptualización”, los “Lineamientos” y el “Plan estratégico”.

Ir por lana y salir trasquilado: el manejo torpe de la estadística en el debate político en Cuba

Cualquiera que no sepa algo sobre un tema puede equivocarse cuando se refiere a ese tema. Con eso no hay problema. Eso es humano, pero mi recomendación es que debería tenerse algún sentido elemental de la responsabilidad cuando, en el marco de un debate político, intenta utilizarse un tema que no se domina para decir que otro participante “evita” la discusión o para atribuirle la producción de “cuasi fake news”.