En primera persona

Hacia un “cuentapropismo” post- servicio en Cuba. ¿Qué debería seguir?

Aunque tiende a hablarse más de la “lista negativa” de las nuevas medidas para el trabajo por cuenta propia, la atención mayor la debería recibir la lista positiva, particularmente en el caso de las actividades industriales. Es en la industria donde reside, al menos potencialmente, una posible modificación radical de la inserción de la actividad privada nacional en el modelo económico que intenta construirse en Cuba. Por primera vez, además del agro, el sector privado podría funcionar no solamente como fuente de empleo sino como factor de recuperación de segmentos de la economía nacional que se encuentran en un estado deplorable. La expansión de las actividades TCP no sería en sí misma una medida muy relevante porque su importancia dependería de que fuese un paso en la formación de PYMES privadas que permitirían a estas “ocuparse” de la regeneración de segmentos deprimidos de la industria.

Los precios del “ordenamiento”, la reforma Kosyguin- Liberman y el precio del helado.

El modelo de planificación centralizada con ciertos componentes de descentralización que existe hoy en Cuba esencialmente se remite a una planificación centralizada basada en el esquema Kosygin – Liberman de la URSS de mediados de los 60s del siglo pasado que no cuenta con una evidencia robusta de éxito en el largo plazo. La noción de que el “ordenamiento” pudiera salirse con la suya para aplicar con éxito una variante criolla del esquema Kosygin- Liberman es problemática en un modelo de planificación en el que algo como el precio del helado funciona como un tema de alta prioridad económica. Es una noción que chirria por todas partes.

Los precios del “ordenamiento” y la conversación para la que algunos no parecen estar preparados

Se concibe el precio como una especie de quimera de la planificación centralizada: una habilidosa invención burocrática que permite controlar el intercambio de bienes y productos, y la redistribución de valor que ello implica, teniendo como fundamento una idea a priori acerca de cómo debe funcionar la economía en su conjunto. Es esa desmedida concepción normativa (lo que debería ser la economía) lo que ha “metido en problemas” a los nuevos precios del “ordenamiento”, los cuales son juzgados por los consumidores a partir de la realidad de la economía a la que se enfrentan.

Productividad y política económica cubana en 2021: resolver un error de secuencia

El actual paquete de medidas económicas tiene un serio problema de secuencia porque se pasó a aumentar la demanda -subiendo salarios y pensiones- sin haberse creado previamente las condiciones para incrementar la capacidad de respuesta de oferta de la economía. En momentos como el actual, en que los incrementos de precios ocupan la atención inmediata, cuando quienes toman las decisiones de política económica deberían conceder una alta prioridad al incremento -cuanto antes- de la productividad porque es la productividad, y no otra cosa, lo que esencialmente asegura el crecimiento económico no inflacionario.

La inflación actual y la que pudiera venir ¿topes de precios?

Los datos de los mercados agropecuarios indican que los topes de precios no han sido un mecanismo administrativo eficaz para evitar crecimientos de precios. Resulta paradójico entonces que siga insistiéndose en los topes de precios para controlar de presiones inflacionarias, acompañados de la terminología moralista sobre precios especulativos, abusivos, injustos, etc. La defensa del supuesto “poder” de los topes parece tener más de fe doctrinal que de análisis económico. La estabilización solamente se alcanzaría resolviendo de raíz la causa del desbalance, que es el déficit de oferta de alimentos. Mientras esa crisis no se resuelva no habrá topes de precios capaces de contener de manera efectiva la inflación. No es un pronóstico. Es lo que sugiere el análisis de los datos disponibles.

Crecería casi un 780 % el precio mensual por persona de la canasta familiar normada a partir del “Día Cero”

El muy alto incremento de aproximadamente 780 % del precio mensual por persona de la canasta familiar normada reflejaría el doble proceso de incremento de precios (por el impacto de la devaluación) y de la eliminación de subsidios. La carencia de datos suficientes dificulta hacer un cálculo confiable del incremento de precios promedio estatales, pero con una deprimida producción nacional de alimentos y de restricciones para la importación de alimentos y de los medios para producirlos, un incremento de 390 % de los salarios haría una fuerte presión de demanda sobre una oferta que es poco probable que pueda responder adecuadamente. La economía es implacable con los intentos de torcer ciertas regularidades. El incremento de ingresos combinado con devaluación sustancial de la moneda nacional, con una limitada respuesta de oferta, y con amplios controles de precios suele conducir a un resultado conocido: combinación de inflación reprimida y de inflación abierta.

Un estimado aproximado de la tasa de cambio de “equilibrio” del peso cubano.

Para tratar de estimular el debate, he utilizado un método que indicaría, de manera aproximada, que en 2019 la tasa de cambio de “equilibrio” de Cuba habría sido de 29 CUP por USD. Aún con sus limitaciones, el cálculo aproximado de una tasa de “equilibrio” permitiría intentar hacer un debate que sería superior a la actual conversación que se hace desprovista de datos cuantificables y que se encuentra saturada de subjetividades. No puede descartarse de antemano que una tasa de “equilibrio” en las condiciones actuales pudiera indicar la racionalidad de una devaluación mayor de la que finalmente pudiera representar la nueva tasa de cambio oficial unificada. Por ello sería recomendable tratar de mejorar el debate sobre el tema mediante estimados numéricos más precisos y actualizados

El mercado negro de divisas y la próxima devaluación oficial del peso cubano

Se estaría entrando a un posible proceso de unificación cambiaria no con una sola tasa distorsionada (la tasa oficial de 1:1), sino con las dos tasas oficiales distorsionadas (también la de CADECA). El incremento de la tasa de cambio del mercado negro (devaluación del CUP) en condiciones en que el mercado oficial de cambio ofrece pocas divisas, produciría una pérdida del poder de compra de los ciudadanos que deben obtener divisas para comprar en el segmento dolarizado de la economía. Tal pérdida de poder de compra pudiera anular otras acciones del gobierno que se adoptarían como parte de la “Tarea Ordenamiento” como serían los incrementos de salarios, pensiones y subsidios focalizados