En primera persona

Cuba: a destrabar los indicadores

Mi observación acerca de la utilización de indicadores no tradicionales es que, siendo algo potencialmente útil, la atención a los indicadores en realidad debería comenzar por los indicadores tradicionales del sistema estadístico cubano, tanto los que ya existen, pero presentan deficiencias, como los indicadores que son ampliamente conocidos, pero que no se utilizan en Cuba, a pesar de que son cruciales para la calidad del análisis económico

La función “salvadora” de la circulación minorista en Cuba en 2020: entre anhelos y datos

La proyección oficial de un crecimiento de la circulación mercantil minorista de 20%, o superior, en 2020 parece ser un estimado cuestionable. Es problemático asumir que una economía que registraría un crecimiento económico mínimo de 1%, un débil incremento de 3,7% en las exportaciones y un minúsculo aumento de productividad de 0,6%, pudiera ser la misma economía en la que se producirían “saltos” de alrededor del 20% en la circulación minorista. La circulación minorista tiene una escala absoluta que lo ubica como uno de los indicadores de mayor tamaño de la estadística oficial, lo cual implica que no es el tipo de indicador para el cual cabría esperar grandes variaciones interanuales, incluso cuando el crecimiento se calcula sobre la base de precios corrientes. Además, el estimado incremento del 20% en 2020 representaría una desviación estadística muy grande respecto a las tendencias recientes, lo cual aumentaría las probabilidades de que tal “salto” no se materialice.

El análisis del agro cubano necesita estadísticas confiables: ¿Cuándo estarán disponibles?

La desmedida atención que se le ha dedicado últimamente en Cuba a analizar esquemas comerciales en moneda dura del tipo de “comprar barato allá para vender más caro aquí”, incrementa el riesgo de descolocar el énfasis que debería hacer el análisis económico respecto al plano productivo. En ese sentido, el agro necesita una atención especial. El sector agropecuario es crucial: es el mayor empleador del país, cuenta con el mayor potencial para sustituir importaciones, es decisivo para la seguridad alimentaria, contribuye de manera muy directa al bienestar familiar y es un sector clave para los equilibrios macroeconómicos, especialmente para contener presiones inflacionarias en un marco de incremento de salarios y pensiones. Sin embargo, la evaluación del agro no recibe públicamente hoy la atención analítica que requiere. Parte del problema radica en la carencia de datos actualizados y confiables. Es un problema que debería ser resuelto lo más rápidamente posible.

Cuba: las recientes importaciones de carne de pollo desde EEUU y sus perspectivas

El valor de las exportaciones de carne de pollo de EEUU a Cuba repuntó ligeramente en septiembre de 2019, manteniéndose a niveles altos, aunque menores que el dato del mes de julio. El acumulado de enero- septiembre de 2019 es mayor que el total de las exportaciones del año 2018. En lo que va de 2019 se ha establecido un récord de todos los tiempos en el valor de las exportaciones anuales de carne de pollo desde EEUU a Cuba, superando la marca anterior del año 2017. Oficialmente se estima que esos niveles deberán empezar a reducirse progresivamente, con una disminución importante de 100 mil toneladas a partir de 2022 y alcanzando la meta de la autosuficiencia total en 2030. El programa en marcha se basa, al menos inicialmente, en la creación de grandes empresas productoras estatales asociadas al capital extranjero que tendrían un alto costo de inversión. También se realizan experimentos de contratación con productores individuales, pero no queda claro si se trata de un esquema que incluya el funcionamiento –en escala amplia- de empresas “integradoras” basadas en la contratación con un numero alto de productores privados

Desequilibrios entre oferta y demanda en Cuba: mirando más allá de octubre

La información sobre la conferencia de prensa de la ministra de comercio interior, el pasado 21 de octubre, ha sido inexplicablemente relegada a un segundo plano. Sin embargo, ha sido una información importante sobre problemas de desabastecimiento en productos de muy amplio consumo popular. Una lectura combinada de esas explicaciones y de datos de circulación minorista en el periodo 2015- 2018 pudiera sugerir la posible existencia de dificultades, a mediano y largo plazo, para el actual programa antinflacionario. Este necesitaría que se produjese en 2019 un movimiento ascendente en las curvas de tendencia de la circulación minorista, pero los datos disponibles parecen indicar que no debe descartarse que el año 2019 pudiera modificar “hacia abajo” esas tendencias, contribuyendo a acentuar desequilibrios de oferta y demanda en importantes surtidos de la circulación minorista