En primera persona

La metodología del plan de la economía cubana para 2020: ¿Cuánto de flexibilidad y cuánto de participativo?

No es adecuado hacer una valoración anticipada de la efectividad de la nueva metodología. Habrá que esperar por la evidencia de sus resultados prácticos. No obstante, hay aspectos relativos a su diseño respecto a los cuales pudiera emitirse un criterio desde ahora, pues ya están reflejados en un documento: la flexibilidad es limitada pues no se “fragmenta” el proceso, y lo participativo se mantiene en el plano consultativo

La “cuarta prioridad” de la economía cubana: ¿están en la mesa todas las fichas del rompecabezas de la inversión?

En su presentación en el 8vo congreso de los economistas y contadores cubanos, el ministro de economía y planificación se refirió a las inversiones como la “cuarta prioridad” de la política económica de Cuba. Se trata de una prioridad muy racional y es positivo que el ministro –y otros funcionarios- destaquen con frecuencia la relevancia de esa prioridad. Se han planteado oficialmente tres planos: gestión financiera de la inversión, la brecha de inversión y el valor de los fondos básicos y su rendimiento. Con el primero concuerdo, con el segundo discrepo y sobre el tercero tengo dudas. Desde el punto de vista de la política económica, poder tener sobre la mesa todas las fichas importantes del rompecabezas de la inversión –antes de tomar decisiones- es muy importante para evitar la adopción de enfoques que pudieran priorizar aspectos que, siendo importantes, no fuesen suficientes

Los economistas cubanos y los fundamentos económicos de la Constitución: ¿de qué se habla, exactamente?

El 8vo congreso de economistas y contadores de Cuba (ANEC) incluyó en su agenda una conferencia magistral acerca de los fundamentos económicos de la Constitución cubana y sus retos en tres componentes fundamentales: la “economía institucional”; el “análisis económico del derecho” y la “teoría de la regulación”. Resulta difícil formarse una opinión acerca del tema pues la reseña de prensa ha sido mínima. Pero, si de lo que se habló fue de la manera en que usualmente se utilizan esos componentes en Economía, entonces sería conveniente propiciar -entre economistas y juristas- el tipo de debate que sobre esos tres componentes todavía no parece haber tenido lugar en Cuba. ¿Por qué utilizar enfoques teóricos polémicos y poco conocidos en Cuba para abordar los fundamentos económicos de la Constitución cubana?

Encadenamientos productivos en Cuba: ¿funcionan igual para las exportaciones y para el mercado interno?

En el corto plazo, las políticas para sustituir importaciones en el caso de entidades cubanas que hacen las ventas finales en divisas pueden articularse como transferencias de liquidez en divisa desde el cliente final hacia el productor. Sin embargo, parecería ser que el grueso del potencial de sustitución de importaciones se encuentra en otros sectores cuyas ventas finales se producen en moneda nacional, notablemente en el caso de los alimentos. En ese caso, las transferencias de liquidez no pueden ser diseñadas si no se cuenta primero con una medición adecuada del efecto de la sustitución de importaciones y ello exige disponer de una tasa de cambio económicamente justificada. El problema es que este asunto de la tasa de cambio es probablemente el tema de política económica más “estancado” de todo el proceso de reforma.

La inversión de cubanos residentes en el exterior: ¿una invitación tardía?

Mientras el inversionista cubano residente en el exterior (CRE) disponga de la alternativa de invertir mediante el “modelo” remesas- inversión, con un bajo costo de transacción en un negocio privado, ese sería el canal principal de inversión de los CRE para actividades de pequeña y mediana escala. El énfasis del debate actual no debería girar acerca de si un CRE debe ser considerado como un inversionista extranjero. El acento debe ser colocado en cómo facilitar cualquier modalidad de inversión que desearan hacer los CRE para contribuir al crecimiento en el corto plazo y a mejorar la seguridad alimentaria mediante la inversión en el agro nacional

Redefiniendo las reglas del juego en el agro cubano: ¿dándole al César lo que no es del César?

Llama poderosamente la atención la contradicción que se observa entre la supuesta paridad “horizontal” que debería existir entre las partes de un contrato mercantil y la introducción de un componente “vertical” que en la práctica transforma el contrato en una relación asimétrica, con mayor poder concentrado en una de las partes del contrato. Eso es lo cabría entender de la “letra” del artículo 26 del Decreto-Ley 365. Donde debía prevalecer un contrato de mercado entre pares, ese articulo parece estar sustentando la construcción artificial de un primus inter pares, un primero entre iguales.