En primera persona

Inversión en Cuba en 2020: ¿demasiado optimista y muy desbalanceada?

La evidencia indica que la mejoría de la tasa de inversión en Cuba no ha sido suficiente para dinamizar la economía nacional, la cual
presenta una tendencia hacia cada vez menores tasas de crecimiento económico. El agudo desbalance sectorial es probablemente la característica más sobresaliente de la actual dinámica de la inversión en Cuba. Se justificaría bajo el supuesto de que el turismo funcionase como sector “líder” de la economía cubana, pero eso es algo que no parece estar operando actualmente. Mientras que el por ciento de la inversión se mantenga relativamente estancado en una industria como la cubana, que se encuentra altamente descapitalizada, y que oscile hacia la baja en un sector como el agro, que tiene la menor productividad sectorial del país, muy difícilmente puedan resolverse los déficits de encadenamientos productivos de los que tanto se habla hoy.

Emprendedores y PYMES en Cuba: ¿solo para llenar resquicios?

La reforma “actualmente existente” (no la de los documentos oficiales) “destierra” a la empresa privada nacional a los intersticios del sistema económico. Parece operar la premisa de que ni las pequeñas y medianas empresas (PYMES) privadas, ni el emprendedor privado deben ser “sistematizados” en el modelo económico reformado al que se aspira, sencillamente porque parece asumirse que no cumplen funciones sistémicas. En el caso de las PYMES, es muy diferente desempeñar una función complementaria, pero con interacciones sistémicas con los actores productivos centrales como la empresa estatal, a tener un papel complementario en los márgenes del sistema económico

Cuba: a destrabar los indicadores

Mi observación acerca de la utilización de indicadores no tradicionales es que, siendo algo potencialmente útil, la atención a los indicadores en realidad debería comenzar por los indicadores tradicionales del sistema estadístico cubano, tanto los que ya existen, pero presentan deficiencias, como los indicadores que son ampliamente conocidos, pero que no se utilizan en Cuba, a pesar de que son cruciales para la calidad del análisis económico

La función “salvadora” de la circulación minorista en Cuba en 2020: entre anhelos y datos

La proyección oficial de un crecimiento de la circulación mercantil minorista de 20%, o superior, en 2020 parece ser un estimado cuestionable. Es problemático asumir que una economía que registraría un crecimiento económico mínimo de 1%, un débil incremento de 3,7% en las exportaciones y un minúsculo aumento de productividad de 0,6%, pudiera ser la misma economía en la que se producirían “saltos” de alrededor del 20% en la circulación minorista. La circulación minorista tiene una escala absoluta que lo ubica como uno de los indicadores de mayor tamaño de la estadística oficial, lo cual implica que no es el tipo de indicador para el cual cabría esperar grandes variaciones interanuales, incluso cuando el crecimiento se calcula sobre la base de precios corrientes. Además, el estimado incremento del 20% en 2020 representaría una desviación estadística muy grande respecto a las tendencias recientes, lo cual aumentaría las probabilidades de que tal “salto” no se materialice.

El análisis del agro cubano necesita estadísticas confiables: ¿Cuándo estarán disponibles?

La desmedida atención que se le ha dedicado últimamente en Cuba a analizar esquemas comerciales en moneda dura del tipo de “comprar barato allá para vender más caro aquí”, incrementa el riesgo de descolocar el énfasis que debería hacer el análisis económico respecto al plano productivo. En ese sentido, el agro necesita una atención especial. El sector agropecuario es crucial: es el mayor empleador del país, cuenta con el mayor potencial para sustituir importaciones, es decisivo para la seguridad alimentaria, contribuye de manera muy directa al bienestar familiar y es un sector clave para los equilibrios macroeconómicos, especialmente para contener presiones inflacionarias en un marco de incremento de salarios y pensiones. Sin embargo, la evaluación del agro no recibe públicamente hoy la atención analítica que requiere. Parte del problema radica en la carencia de datos actualizados y confiables. Es un problema que debería ser resuelto lo más rápidamente posible.