El arroz en Cuba: planes y evidencias

La notable reducción de 34% que se pronostica oficialmente en la producción nacional de arroz en 2020 significaría que esta cubriría solamente el 23,3% del consumo estimado de 700 mil toneladas, en vez de la cobertura de 43% que existió en 2018. El déficit actual solamente pudiera aliviarse en la segunda mitad de 2020 mediante un incremento de importaciones, algo que parece ser de difícil pronóstico y que dependería en muy alto grado de las importaciones de arroz vietnamita.A mediano plazo, comenzando en 2021, un posible incremento de la producción dependería del acceso a insumos (limitados por la carencia de divisas) y de una reforma sustantiva que fortalezca las relaciones de mercado en el sistema agropecuario del país. Esa reforma no depende de factores exógenos.

Apostando a la demanda interna para dinamizar la economía cubana: los datos disponibles indican que probablemente eso no funcione

Los únicos datos públicos disponibles con los que se puede hacer un análisis macroeconómico de Cuba (The Economist Intelligence Unit) indican que la demanda interna no desempeñaría un papel dinamizador durante el período completo de los primeros cinco años post COVID-19 en Cuba. Se estima que tanto la contribución de la demanda interna como de su componente principal (el consumo de hogares) pudiera ser en 2020- 2024 aproximadamente la tercera parte de lo que fue en 2015-2019. La propuesta de que podría apostarse a la demanda interna para para dinamizar la economía cubana es problemática

Cuba: siete gráficos para descifrar la capacidad de un plan de recuperación

La recuperación económica de Cuba probablemente adopte la forma del “logo de Nike” y eso pudiera complicar las cosas. Mejorar la disponibilidad de alimentos y alcanzar tasas de crecimiento adecuadas del Producto Interno Bruto (PIB) son dos objetivos cruciales en cualquier plan de recuperación de la economía cubana para superar la crisis asociada al COVID-19. Recientemente se popularizó el uso de curvas epidemiológicas. Ojalá se comience a prestar mayor atención a las curvas económicas pues habría que “levantar” varias de ellas. Se necesita no solamente un “rescate” del tejido económico sino su renovación y eso exige colocar el acento en el plano institucional. La alternativa a no poder “levantar” las curvas de alimentos y de crecimiento del PIB equivale a la probabilidad de que la economía general funcione en modalidad “zombie”

La burocracia aspira a agregar “medio Mayabeque”, pero eso no está funcionando y lo dice el primer ministro de Cuba.

El reciente tuit del primer ministro Manuel Marrero Cruz no debería ser pasado por alto. Esos 165 caracteres alertan sobre un problema crucial que no está siendo resuelto y el mensaje es claro: el problema no es la tierra, ni la falta de recursos, sino la burocracia. La falta de respuesta de oferta del agro cubano no se debe solamente a una burocracia flemática, sino a que parece ser que el acento de la estrategia propuesta por la burocracia es equivocado. La información parcial apunta hacia un énfasis en adicionar superficie cultivable. Incrementar rendimientos exige recursos, pero eso es más barato que invertir en habilitar tierras ociosas. Un énfasis desmedido en agregar tierras en 2020 equivale a proponer que se agregue “medio Mayabeque”. Mejor es comenzar por utilizar bien la tierra que ya se cultiva

Recuperando el turismo en medio de la mayor crisis económica global desde 1929: ¿un viaje sin “mapas”?

La recuperación de la actividad turística en Cuba se enfrenta a un triple reto: recuperar una actividad que ya perdía clientes e ingresos antes de la pandemia, la dificultad de reactivar las ventas en condiciones de una demanda deprimida debido a la crisis económica global, y las limitadas posibilidades de que el turismo interno pudiera funcionar como catalizador primario del relanzamiento de la actividad turística en Cuba como parte del proceso mayor de recuperación económica del país. El turismo interno, de residentes en Cuba, pudiera tener un efecto positivo, pero no debería ser significativo. Las mayores posibilidades en los próximos meses pudieran estar en una recuperación de los visitantes de la comunidad cubana.

Las colas cubanas en la era del COVID-19: ¿un caso de desempoderamiento ciudadano?

Una cola es más que al acceso a un consumo básico. La cola para comprar pollo importado en una tienda de recaudación de divisas (TRD), con precios incongruentes con el salario medio estatal, no expresa solamente una cuestión de grado de consumo. Es una deriva desde la existencia de individuos ciudadanos hacia el individuo consumidor, poseedor de ingresos. El segundo párrafo retirado de la nota sobre la reciente reunión del consejo de ministros -acerca de la distribución del costo del ajuste- conecta con un tema crucial: del momento actual en Cuba ¿se prioriza un enfoque comercial, de igualdad, o de equidad?, ¿Alguna combinación de ellos? Se necesita hacer políticas sociales en Cuba a partir de una reflexión desde la exclusión social que existe de manera concreta en la sociedad, más allá de los villancicos doctrinales sobre la planificación centralizada.

Éramos pocos y parió Catana: ¿una oposición de izquierda en Cuba?

Sobre las pequeñas y medianas empresas (PYMES) en Cuba se ha publicado un folletín de “política ficción” con ínfulas de “reflexión totalizadora”. Desde sus primeros argumentos, el panfleto me recordó cosas ya leídas. A quienes estuviesen interesados en antagonizar con las PYMES en Cuba, les ofrezco un consejo: pudieran ahorrarse este tipo de pasquín con el que probablemente ahora comiencen a saturarnos, y mejor pasen directamente a las “grandes ligas” leyendo a Trotsky y a la “oposición de izquierda” de 1926. Ahí van a encontrase todos los posibles argumentos actuales “en contra” de las PYMES, pero intelectualmente presentados de un modo superior y “con estilo”. Si desean informarse para antagonizar con las PYMES, háganse un favor ustedes mismos..

El establecimiento de PYMES en Cuba pudiera aumentar el Producto Interno Bruto entre 1,5 y 1,7%

Si se establecieran PYMES en Cuba pudiera agregarse entre 1,5% y 1,7% al PIB del país, una cifra nada despreciable en una situación como la actual. En una recuperación económica, lo razonable sería utilizar de manera pragmática cualquier activo que pudiera estar disponible en Cuba y el sector privado es uno de esos activos, pero su aprovechamiento exigiría la legalización del funcionamiento de pequeñas y medianas empresas (PYMES). Estas deberían convertirse en parte de la “nueva normalidad” de una Cuba post COVID-19

JULIO CARRANZA. Sobre las antinomias presentes en la actual situación de pandemia

Aunque la reforma ha sido mayoritariamente aceptada, y hasta bien “conceptualizada”, incluida en lineamientos y recogida por una nueva constitución aprobados todos esos documentos por el Partido y el Parlamento, es sistemáticamente retrasada y mutilada, atrapada en medio de una burocracia que no es capaz de moverse adelante, salir de su zona de confort y romper esa parálisis paradigmática que la afecta, cuyas evidencias se expresan hasta en el lenguaje históricamente desfasado que se utiliza para justificarla o ignorarla

HENRY COLINA. “Trabajo por Cuenta Propia en tiempos de la COVID-19”

Esta crisis afecta por igual a trabajadores estatales y no estatales. Sin embargo, las herramientas de protección de ingresos, que puede y debe activar el Estado para contribuir a la economía doméstica de todos los ciudadanos cubanos, no son aparentemente iguales según los tipos de propiedad. Es responsabilidad del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) la protección de todos los trabajadores en Cuba y no solo de aquellos que trabajan en la propiedad estatal, las entidades presupuestadas y todas sus distintas manifestaciones en el país. Debe pensarse cómo proteger el naciente y pujante «emprendimiento» cubano, para hacer posible que después de la crisis retorne un segmento de creación de valor determinante en el panorama actual de Cuba.