El río, las piedras y lo que no suena: ¿devaluación y deflación al acecho?

Una devaluación de 1900% del CUP pudiera estar acompañada de incrementos de salarios y de precios minoristas de aproximadamente 615%, para poder llevar la circulación minorista al índice “normal” que esta ha tenido en años recientes respecto a los salarios. El enfoque que aparentemente consistiría en producir un “choque” inicial de precios que establezca “hacia arriba” un nuevo nivel de equilibrio que luego no fuese inflacionario, parece descansar en el supuesto problemático de que inmediatamente después habría capacidad de respuesta de oferta al nivel que se necesita para un equilibrio macroeconómico a mediano plazo. La evidencia reciente, incluso anterior a la COVID-19, no parece apoyar tal supuesto.

La devaluación “que viene” del peso cubano. Notas sobre tasa de cambio, precios y salarios

La incertidumbre que están causando los audios sobre la “unificación” es el resultado de la imprecisión de una cantinela oficial que ha sido incompleta y deficientemente explicada. Son cuestiones demasiado importantes para el bienestar de los ciudadanos como para permitir que exista opacidad respecto a esos temas. Como no se dispone de información pública precisa, en lo que esta llega pudieran hacerse al menos dos cosas por el momento: tratar de precisar algunos términos económicos que han comenzado a manejarse de una manera amplia y visualizar los incrementos de precios que aparentemente serían parte del proceso.

Travesía en tres fases hacia las PYMES en Cuba: una propuesta para “destrabar” fuerzas productivas

El establecimiento de PYMES en Cuba tiene urgencia y es relevante para la secuencia de transformaciones del tejido empresarial del país. Las PYMES deben empezar a establecerse cuanto antes y siempre con anterioridad a cualquier proceso de redimensionamiento de la empresa estatal o de devaluación de peso cubano. En vez de considerar la creación de PYMES de manera separada de la reforma del trabajo por cuenta propia (TCP) –como sucede ahora- debería asumirse como parte de un proceso único de tres fases en el que la flexibilización del TCP sería la fase inicial a partir de la cual se avanzaría hacia una normativa de PYMES que le permitiese al sector privado alcanzar un mayor nivel de productividad que fuese compatible con el proceso de desarrollo nacional. No conviene embrollar la tarea con algo no definido a lo que se le llama PYMES estatales y cuyo ámbito de solución corresponde a una reforma de la empresa estatal que secuencialmente debería ser posterior al establecimiento de PYMES privadas.

Las tiendas dolarizadas de productos de primera necesidad: ¿No hay alternativas?

Cuando se establece un derrotero de transformación a largo plazo, los pequeños pasos deben estar alineados en esa dirección general. Obviamente, la realidad cambia y hay que adaptarse a ella de manera inevitable, pero hay “marcadores” de coherencia económica que deben ser observados. Es una noción muy problemática asumir que ciertas acciones contradictorias son temporalmente permisibles hasta que las condiciones no cambien. Pudiera encontrarse más de una conexión entre lo anterior y el aspecto más vapuleado de la transformación del modelo cubano, la unificación monetaria y cambiaria, de la cual este asunto de la reciente dolarización forma parte y genera un fuerte viento en la dirección contraria.

Las PYMES y la reforma del modelo cubano: ayúdame que yo te ayudaré

La combinación de PYMES privadas y estatales pudiera tener un efecto retardatorio en el proceso de legalización de las PYMES privadas, las cuales serían en realidad el nuevo actor económico. Lo urgente es establecer legalmente PYMES privadas y eso es un proceso con necesidades específicas que poco tienen que ver con las pequeñas y medianas empresas estatales, las cuales ya son legales y se encuentran operando

El paquete económico del verano 2020: comentarios preliminares

Se dijo rápido y como “volando debajo del radar”, pero la idea más intrépida que se expresó en la Mesa Redonda del 16 de julio fue lo que parecería ser el reemplazo del contenido tradicional de la “planificación centralizada” en Cuba. La información ofrecida cubre un amplio rango de temas, la mayoría de los cuales apenas fueron esbozados, de manera que parece conveniente esperar a que la “estrategia económico social para la segunda etapa” sea formalizada en un documento oficial, antes de hacer un análisis detallado. Como todavía se carece de información, solamente comentaré las que me parecen más relevantes. Las he separado en dos grandes grupos: medidas de corto plazo y con efecto sobre el consumo, y medidas con impacto sobre el aparato productivo. Como los cambios hay que empezar a implementarlos lo antes posible, es preferible aplicar esas medidas en su forma actual, para poner en movimiento los cambios, a pesar de sus “defectos de fábrica”

El arroz en Cuba: planes y evidencias

La notable reducción de 34% que se pronostica oficialmente en la producción nacional de arroz en 2020 significaría que esta cubriría solamente el 23,3% del consumo estimado de 700 mil toneladas, en vez de la cobertura de 43% que existió en 2018. El déficit actual solamente pudiera aliviarse en la segunda mitad de 2020 mediante un incremento de importaciones, algo que parece ser de difícil pronóstico y que dependería en muy alto grado de las importaciones de arroz vietnamita.A mediano plazo, comenzando en 2021, un posible incremento de la producción dependería del acceso a insumos (limitados por la carencia de divisas) y de una reforma sustantiva que fortalezca las relaciones de mercado en el sistema agropecuario del país. Esa reforma no depende de factores exógenos.

Apostando a la demanda interna para dinamizar la economía cubana: los datos disponibles indican que probablemente eso no funcione

Los únicos datos públicos disponibles con los que se puede hacer un análisis macroeconómico de Cuba (The Economist Intelligence Unit) indican que la demanda interna no desempeñaría un papel dinamizador durante el período completo de los primeros cinco años post COVID-19 en Cuba. Se estima que tanto la contribución de la demanda interna como de su componente principal (el consumo de hogares) pudiera ser en 2020- 2024 aproximadamente la tercera parte de lo que fue en 2015-2019. La propuesta de que podría apostarse a la demanda interna para para dinamizar la economía cubana es problemática

Cuba: siete gráficos para descifrar la capacidad de un plan de recuperación

La recuperación económica de Cuba probablemente adopte la forma del “logo de Nike” y eso pudiera complicar las cosas. Mejorar la disponibilidad de alimentos y alcanzar tasas de crecimiento adecuadas del Producto Interno Bruto (PIB) son dos objetivos cruciales en cualquier plan de recuperación de la economía cubana para superar la crisis asociada al COVID-19. Recientemente se popularizó el uso de curvas epidemiológicas. Ojalá se comience a prestar mayor atención a las curvas económicas pues habría que “levantar” varias de ellas. Se necesita no solamente un “rescate” del tejido económico sino su renovación y eso exige colocar el acento en el plano institucional. La alternativa a no poder “levantar” las curvas de alimentos y de crecimiento del PIB equivale a la probabilidad de que la economía general funcione en modalidad “zombie”

La burocracia aspira a agregar “medio Mayabeque”, pero eso no está funcionando y lo dice el primer ministro de Cuba.

El reciente tuit del primer ministro Manuel Marrero Cruz no debería ser pasado por alto. Esos 165 caracteres alertan sobre un problema crucial que no está siendo resuelto y el mensaje es claro: el problema no es la tierra, ni la falta de recursos, sino la burocracia. La falta de respuesta de oferta del agro cubano no se debe solamente a una burocracia flemática, sino a que parece ser que el acento de la estrategia propuesta por la burocracia es equivocado. La información parcial apunta hacia un énfasis en adicionar superficie cultivable. Incrementar rendimientos exige recursos, pero eso es más barato que invertir en habilitar tierras ociosas. Un énfasis desmedido en agregar tierras en 2020 equivale a proponer que se agregue “medio Mayabeque”. Mejor es comenzar por utilizar bien la tierra que ya se cultiva