Invitados

HUMBERTO PÉREZ. Algunas sugerencias a tener en cuenta para una reestructuración del Sistema Empresarial Estatal Cubano.

Considero que, como parte de las rectificaciones y modificaciones que deben hacerse en la aplicación del nuevo modelo económico social en desarrollo, resulta determinante una reestructuración radical del sector empresarial estatal y de las formas de su propiedad y gestión que conduzca a la descentralización indispensable y vital que se exige y al desarrollo de la mayor participación directa y sistemática posible de las masas en las decisiones a tomar

JUAN FERRAN OLIVA. El nuevo mercado ¿para qué?

El nuevo Mercado de Cuatro Caminos, debidamente abastecido, pudiera comercializar alrededor de 35 millones de CUC al año, o puede que más. En breve, pasada la imagen forzada inicial, la remozada instalación entrará en coma al igual que todas las tiendas minoristas. Es una inversión que no rendirá económicamente, como reclama el Gobierno. Para los consumidores será alegría de caballo capado. Si deseaba rescatarse como obra emblemática, debió cargarse al capítulo de cultura. No es una inversión productiva. Abastecerla para el debut habrá significado despojar aún más la exigua disponibilidad de otras tiendas. La oferta minorista cubana es, probablemente, la peor del mundo.

NELLY CUBILLAS PINO: Carta a Ministra-Presidenta Banco Central de Cuba

Si se tiene una cuenta de ahorro en divisas y se transfiere de ella a la cuenta de compras en tienda, se penaliza con el 10% por considerarse US dólares en efectivo, aun cuando el titular NO los haya depositado. Los precios de los artículos cuestan a los interesados 20-30% más, lo que no se corresponde con lo dicho, en cuanto a que serían en correspondencia con el área geográfica y no tendrían fines recaudatorios. ¿Qué diferencia hay entre una transferencia en US dólares desde extranjero para cuenta de compras en divisas y una transferencia de cuentas en el propio banco y en qué se justifica la penalización de los movimientos de una cuenta de ahorro originada en otra moneda convertible? Realmente no le encuentro mucha lógica, salvo que se dispuso así

JOAQUIN BENAVIDES. Comentarios sobre “Las urgencias del CUC y de todo lo demás”

El Plan del 2020 debería ser el Plan de Toda la Economía Nacional, no solo de una parte de ella. Que incluya las tareas prioritarias que permitan estabilizar la economía, proteger el consumo de la población y comenzar a crecer con la participación de todos los sectores reconocidos en la Conceptualización y la Constitución. Anunciar sin más dilaciones que se va a aprobar una Ley de Pequeñas y Medianas empresas privadas, que una vez aprobada por la Asamblea Nacional pueda ponerse en ejecución a principios del 2020. Anunciar la modificación de las Leyes sobre las Cooperativas Agropecuarias y no agropecuarias. Que una Comisión presidida por la Asamblea Nacional las reelabore, convirtiéndolas realmente en Leyes de Cooperativas, sin intromisión de los Ministerios, que no son el Estado. El Estado sí debe regularlas, pero a través de la Asamblea Nacional.

JUAN FERRÁN OLIVA. Multiplicidad cambiaria

Me preocupa la complicación que se añadirá a la ya existente dualidad. Probablemente el CUC se depreciará aún más respecto al dólar. Ello repercutirá en el CUP, por supuesto. Quizás la buena noticia sea que el mercado, aunque negro, nos proporcionará una medida del valor de cambio que pueda tener la encapsulada moneda nacional. Insisto en que es necesario terminar con la falacia del CUP equivalente al dólar en el sector empresarial. Es un disfraz contable que atenta contra todo tipo de análisis. La moneda que se unifique ha de ser convertible. De otro modo continuaríamos con el CUP, que es un token sólo utilizable internamente, y la seudo divisa de andar por casa que es el CUC. Ambas encapsuladas dentro de la Isla. El mercado da sorpresas. Termino con la sensación de navegar en el mar de la fantasía. Pero, como dijera Shakespeare, la vida está hecha del mismo hilo con que se tejen los sueños.

JUAN FERRÁN OLIVA. ¡Soy inocente!, exclama la moneda

La población padece la asimetría de un mercado en el que la oferta va a la zaga de la demanda. El mal dura más de medio siglo. Erosiona la motivación del dinero y es fuente de corrupción e ineficiencia. La represión carece de fijador y no es remedio. El buen trato no se estabiliza con leyes, cursillos y buenos deseos sino con la competencia. En el comercio minorista se enfrentan precios de país opulento con ingresos de pueblo paupérrimo. Las dos tasas de cambio antitéticas se contraponen de manera casi insultante. Es un mal inevitable que obedece a la falta de productividad nacional. El mercado es el Talón de Aquiles de la cadena de mecanismos estimulantes. El desequilibrio cubano entre la oferta y la demanda es una excepción mundial. Tal anomalía no puede esperar otros 50 años para ser liquidada.