Invitados

JUAN FERRAN ¿Por qué?

Lo planificado perpetua la penuria y apenas alcanza para la reproducción simple. Si se cumple. Las deficiencias en la economía nos llevan a un callejón sin salida. Persiste la preeminencia de una mentalidad de asignación propia de las entidades burocráticas, pródiga en funcionarios y rara en gerentes. El ser humano ha de ser el objetivo de un buen gobierno. No valen argumentos doctrinarios de repertorio. Los casos de China, Viet Nam y Laos impresionan. Coinciden en que el modelo soviético no es reformable . Sus circunstancias son diferentes a las nuestras y no es posible clonarlos, pero debemos seguir su pragmatismo e iconoclastia. ¿Por qué Cuba no obtiene resultados similares? El Poder tiene la palabra.

ROGELIO TORRAS. Respecto a la tasa de cambio

En las últimas semanas se han anunciado profundos cambios en la planificación cubana. Se admite un plan flexible, da la impresión de que se trasladará el nivel de decisión y la representación legal directamente a una determinada proporción de las empresas y la Constitución indica disminuir la responsabilidad de la provincia, aumentando la del nivel municipal. Los cubanos enfrentarán similares contradicciones a los chinos y los vietnamitas hace años, al no corresponderse la rigidez y burocracia del sistema de planificación centralizada con la flexibilidad y agilidad necesaria el mercado, donde los productores deben ajustarse a los clientes y no al revés.

JULIO CARRANZA. Esperando las decisiones, para “no predicar en el desierto”

En lugar de que el nivel de abastecimiento y mayor eficiencia de los mercados en CUC se fueran generalizando en un mercado integrado con una moneda, son los desabastecimientos y falta de eficiencia de los mercados en CUP los que se han ido extendiendo en toda la red comercial. Es necesario avanzar para la superación de estas distorsiones dañinas, avanzar con integralidad y coherencia. Al argumento de que lo esencial es incrementar la productividad y la eficiencia la respuesta es que de eso se trata precisamente cuando expresamos la necesidad del avance integral de la reforma, sin este proceso no hay pasos seguros hacia una economía más eficiente y a una sociedad más dinámica e incentivada. Los llamados del discurso político si acompañan a las medidas necesarias son de un impacto real, efectivo, práctico, si lo hacen sin la presencia de estas son prédicas en el desierto