Uncategorized

Las estadísticas y la producción de alimentos en Cuba: ¿Un arroz “saltón”?

En una reciente reunión de los Consejos de la Administración de todas las provincias de Cuba se abordó el importante tema de la oferta de arroz. Llaman la atención dos cuestiones. En primer lugar, la discrepancia que existe entre la noción de que el Programa Arrocero “manifiesta un incremento sostenido en los últimos años” y la realidad que muestra la estadística oficial disponible. En segundo lugar, la información sobre estimados productivos que son rebatibles. Contrario a lo que se ha afirmado, el Programa Arrocero no ha tenido un “incremento sostenido en los últimos años” pues, en 2018, la producción de arroz era apenas 1,42% mayor que el nivel registrado en 2010. Por otra parte, las proyecciones acerca de la producción nacional de arroz en el mediano plazo (hasta 2023) y en el más largo plazo (hasta 2030) parecen tener bajas probabilidades de materialización

JUAN FERRÁN OLIVA. Ubre Blanca

Un día de 1982, Ubre Blanca produjo 109 litros de leche y durante los 305 días de su periodo de lactancia en el propio año rindió 80 litros diarios. Ambas proezas han sido registradas en el Libro Guinness de los récords. Lamentablemente los récords no son comestibles. En Cuba se multiplicaron los centros de investigación genética. Se incorporaron a la práctica y al léxico términos como pastoreo intensivo, ganado estabulado, inseminación artificial y otros. También se ensayaron forrajes milagrosos. La prensa divulga adelantos científicos en tal sentido y resultados extraordinarios de criadores aislados. Sin embargo, en estos momentos la leche disponible es racionada; mucha es importada en polvo. Por su parte, la carne de res es un recuerdo que sobrevive malamente en la gastronomía de altos precios. En lo tocante al consumo del hogar, como los dinosaurios, es una especie extinguida

LÁZARO GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, YAISEL R. PÉREZ ROMERO. Algunos errores en la política laboral.

Los trabajadores no tienen una participación real en el plan técnico económico ni en el presupuesto. La productividad se ha echado a un lado: su concepto es impreciso, la forma de calcular no es la adecuada, el plan debe contener un listado de las medidas que soportan la productividad. La metodología para determinar la complejidad del trabajo no tiene nada de científica. Los incrementos de salarios a los trabajadores del sector presupuestado son totalmente erráticos. ¿De dónde salen los 30 grupos de complejidad? En la actualidad salvo excepciones muy contadas los directivos y especialistas no conocen sobre la organización del trabajo y los salarios. Si todas las organizaciones políticas y de masas eligen con las deficiencias que existen a sus dirigentes ¿Por qué no hacerlo en las organizaciones empresariales y en la actividad presupuestada en todos sus niveles? Dada la anarquía salarial que existe y la fluctuación de los trabajadores en busca de un mayor salario, es atinado realizar una reforma integral, selectiva y paulatina de todo el sistema salarial, lo cual nos demoraría, con la participación de los organismos, trabajadores y sindicatos alrededor de 1 año.

LÁZARO GONZÁLEZ RODRÍGUEZ Y YAISEL R. PÉREZ ROMERO. Los bandazos en la economía del trabajo

El incremento de los salarios del sector presupuestado cubano en 2019 ha sido precipitado y sin fundamentación técnica. El incremento salarial se hizo sobre la base de las plantillas actuales determinadas con el jefe máximo de cada entidad sin que medie un estudio de organización del trabajo. El concepto de productividad no se tiene claro, los factores que tergiversan este indicador no se consideran, el cálculo para el plan es puramente burocrático, no se enumeran las medidas técnico organizativas que sustentan el nivel de productividad a alcanzar, no se discute con los trabajadores ni la productividad ni el plan antes de elevarse a niveles superiores.

Los economistas cubanos, el discurso del cambio y la insondable metodología del plan 2020

No correspondía al congreso diseñar política económica. Lo que cabía esperar del congreso era ser un momento en la “reconstrucción” de las disciplinas económicas, para adaptarlas al contexto específico del cambio que debe ser explicado. Lo otro que cabía esperar era que el congreso hubiese contribuido a expandir la Economía más allá de su ámbito como disciplina. Darle utilidad en el marco del proceso político en que se produce la reforma, específicamente para producir el discurso que requiere el cambio