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LÁZARO GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, YAISEL R. PÉREZ ROMERO. Algunos errores en la política laboral.

Los trabajadores no tienen una participación real en el plan técnico económico ni en el presupuesto. La productividad se ha echado a un lado: su concepto es impreciso, la forma de calcular no es la adecuada, el plan debe contener un listado de las medidas que soportan la productividad. La metodología para determinar la complejidad del trabajo no tiene nada de científica. Los incrementos de salarios a los trabajadores del sector presupuestado son totalmente erráticos. ¿De dónde salen los 30 grupos de complejidad? En la actualidad salvo excepciones muy contadas los directivos y especialistas no conocen sobre la organización del trabajo y los salarios. Si todas las organizaciones políticas y de masas eligen con las deficiencias que existen a sus dirigentes ¿Por qué no hacerlo en las organizaciones empresariales y en la actividad presupuestada en todos sus niveles? Dada la anarquía salarial que existe y la fluctuación de los trabajadores en busca de un mayor salario, es atinado realizar una reforma integral, selectiva y paulatina de todo el sistema salarial, lo cual nos demoraría, con la participación de los organismos, trabajadores y sindicatos alrededor de 1 año.

LÁZARO GONZÁLEZ RODRÍGUEZ Y YAISEL R. PÉREZ ROMERO. Los bandazos en la economía del trabajo

El incremento de los salarios del sector presupuestado cubano en 2019 ha sido precipitado y sin fundamentación técnica. El incremento salarial se hizo sobre la base de las plantillas actuales determinadas con el jefe máximo de cada entidad sin que medie un estudio de organización del trabajo. El concepto de productividad no se tiene claro, los factores que tergiversan este indicador no se consideran, el cálculo para el plan es puramente burocrático, no se enumeran las medidas técnico organizativas que sustentan el nivel de productividad a alcanzar, no se discute con los trabajadores ni la productividad ni el plan antes de elevarse a niveles superiores.

Los economistas cubanos, el discurso del cambio y la insondable metodología del plan 2020

No correspondía al congreso diseñar política económica. Lo que cabía esperar del congreso era ser un momento en la “reconstrucción” de las disciplinas económicas, para adaptarlas al contexto específico del cambio que debe ser explicado. Lo otro que cabía esperar era que el congreso hubiese contribuido a expandir la Economía más allá de su ámbito como disciplina. Darle utilidad en el marco del proceso político en que se produce la reforma, específicamente para producir el discurso que requiere el cambio

La lista de “los 48”: racionamiento y mercado en Cuba.

Para tratarse de una medida relativa a productos de primera necesidad -políticamente muy sensibles- la información ha sido sorprendentemente fragmentaria. De hecho, ni siquiera se conoce el listado completo de los 48 productos ni las restricciones cuantitativas que se aplicarían. Ante la falta de información, y de manera preliminar, la lista de “los 48” parecería ser una medida desproporcionada y políticamente problemática.

Crecimiento, equidad y sector privado en Cuba: ¿desplumar o estrangular a la oca?

El potencial del sector privado para contribuir a crear una base impositiva debe ser considerado como una “fortaleza” en el marco de la reforma del modelo económico y social de Cuba. Existe la posibilidad de diseñar y de aplicar una política de “doble dividendo”, del tipo “ganar- ganar”, para reemplazar una política actual respecto al sector privado que –parafraseando a Jean- Baptiste Colbert, ministro de finanzas de Luis XIV- parecería estar hoy más concentrada en estrangular a la oca que en desplumarla.