Oferta, demanda y precios no estatales en Cuba: ¿el paradigma que nunca existió?

Reproduzco un intercambio abierto que sostuve en Facebook con el colega Silvio Gutiérrez, funcionario del Ministerio de Finanzas y Precios de Cuba.

6 de agosto de 2019

Estimado Silvio,

Me alegra que te hayas sumado al debate actual sobre precios. De hecho, el otro día hice una rápida referencia a tu trabajo, pero sin citarlo como debe hacerse normalmente porque era un intercambio rápido en Twitter. Hice alusión a la crítica que realizaste al tradicional enfoque de gastos en tu artículo publicado en la revista de finanzas de fines de 2018, en el que también haces una interesante propuesta de exploración de variantes de tasas de cambio para el cálculo de precios.

Comentaré brevemente tu nota de hoy en Facebook y comienzo por el título, el cual da la impresión de que vas a criticar paradigmas obsoletos que tienen otros economistas respecto a los precios del sector no estatal en Cuba. Sin embargo, al revisar los dos conceptos y los cinco puntos que enuncias, tengo la impresión de que pudiera existir un problema de precisión con eso a lo que llamas paradigmas obsoletos.

Obviamente, no puedo hablar por todos quienes hemos intervenido hasta ahora en el debate. Me limito a hacerlo desde la perspectiva de colegas como Oscar Fernandez , Ricardo Torres Perez,  Pavel Vidal y Mauricio De Miranda Parrondo  y probablemente otros colegas que escribiendo ahora rápido no he anotado. No es que todos en ese grupo pensemos igual, pero hay aspectos cruciales respecto a los precios en el sector no estatal que creo que son criterios compartidos.

Quizás me digas que la critica no se refiere a lo que hemos dicho nosotros. En ese caso pienso que, de todos modos, pudiera ser útil para el debate tener este intercambio

Conviene precisar un punto importante: entre esos colegas compartimos la idea -no creo que sea un paradigma- de que las relaciones de oferta y demanda son muy importantes para la formación de precios, algo que es muy diferente al paradigma que tú crees que pudiera existir en el debate que hemos estado estimulando.

Asumes que partimos de la noción de que los precios deben regularse por la oferta y la demanda, pero no eso lo que planteamos, dicho así, fuera de contexto. En realidad, eso es muy distinto a considerar que la relación entre oferta y demanda es un factor muy importante en la formación de precios, que es lo que en realidad opinamos.

Estás identificando una supuesta visión determinista donde en realidad lo que hay es un entendimiento de la complejidad del proceso.

Pero quizás más importante aún es el hecho de que -hasta donde conozco- el grupo de colegas que he mencionado consideramos el precio como una expresión de valor, algo que como buen especialista de Economía Política que eres, conoces que es una noción “ricardiana”, anterior a Marx.

Es decir, no cabe hacer una refutación punto por punto de las cosas que has anotado porque el supuesto “pecado original” de un paradigma obsoleto sobre precios en realidad no existe en nosotros. De nuevo: ninguno en ese grupo piensa que el precio sale de la relación oferta y demanda.

Con mucho gusto estoy dispuesto a hacer una discusión sobre ese supuesto paradigma obsoleto que tú crees haber identificado, pero en ese caso habría que identificar primero exactamente dónde y cómo fue enunciado.

Para que no queden dudas, cuando criticamos topes actuales y congelamiento de precios eso se hace no desde una posición “paradigmática” sino con un enfoque específico.  Probablemente tengamos enfoques distintos en algunos aspectos, pero creo que todos en eso grupo “pecan” (para decirlo rápido) de tener un enfoque práctico sobre la realidad y esta incluye -en muchas partes del mundo- controles de precios y tarifas. Lo que criticamos no es que no deban ponerse controles de precios, incluyendo topes, sino la manera especifica en que se está haciendo (en productos que no se justifican, temporalmente indefinidos, de manera asimétrica respecto a la propiedad estatal, y existiendo otras variantes mejores para buscar equilibrios entre oferta y demanda).

Ahora hablo solamente por mí: no tengo problema alguno con los topes temporales para productos y servicios de primera necesidad, ni con topes que protejan al consumidor de condiciones monopólicas. Mi consideración sobre el congelamiento de precios es muy crítica. Esa es una medida poco usual que se justifica en casos de choque de oferta, que no es el caso de Cuba.

El problema concreto en el caso de Cuba, estimado Silvio, es que no hay fundamentos para pensar dos cosas: primero, que la burocracia tenga capacidad para establecer precios adecuados. Para empezar porque se ha mantenido durante décadas una enorme distorsión en el precio relativo más importante de la economía (la tasa de cambio). En segundo lugar, porque incluso después de fijarse los precios, estos pueden no llegar a cumplir función alguna en la economía porque el resto de los factores no lo permiten, desde la falta imprevista de importaciones hasta los errores del proceso de inversión.

Pongo un ejemplo: cuando en las condiciones actuales, el sector privado quiere aumentar precios de productos que notoriamente tienen problemas de oferta, no es racional asumir que eso no refleja una relación real de oferta y demanda y que la razón la tiene el funcionario que dice que el precio debe ser otra cosa. Te repito que pudiera estar justificado en casos especificos una intervención para que no funcionase el precio de acuerdo con la relación oferta- demanda, pero en general, el mercado -cuando lo dejan funcionar y existen condiciones- indica precios de manera mucho mejor que los cálculos de un funcionario.

Una precisión importante es que no se trata de que la demanda en Cuba sea el factor relevante en el mercado. La oferta es un factor muy relevante, pero si hay fallos de oferta en Cuba, ello se deriva de factores disímiles, algunos difíciles de controlar, pero otros que pudieran solucionarse internamente.

Afirmar, de manera fatalista, que la oferta está condenada a funcionar mal y que por tanto hay una especie de desequilibrio permanente que hace necesario regular precios es algo muy polémico. El lado de la oferta no funciona bien en Cuba, entre cosas, porque el sistema de asignación de recursos es disfuncional cuando se usa una tasa de cambio absurda de 1:1, cuando se tiene una productividad muy baja por exceso de plantillas, y cuando se limita la inversión del sector privado nacional. Aquí hay mucho campo para debatir, pero, para muchos, ese supuesto desequilibrio permanente pudiera lucir más como un intento para justificar regulaciones que el resultado de un análisis riguroso de la economía cubana.

Una gran lección de este programa anti- inflacionario que hoy debatimos es que, antes de lanzarse a incrementar demanda, el gobierno debe asegurar primero las condiciones para que haya capacidad de respuesta de la oferta. Hay medidas acerca de las cuales lleva años debatiéndose y que han caído en el olvido, o en el mejor de los casos no se adoptan como prioridades: legalización de PYMES, inversión extranjera directa en el agro privado, importación directa para el sector privado y cooperativo, exportación directa para esos sectores, un mercado mayorista, etc.

Finalmente, me parece que en el cuarto punto hay un enfoque idealizado sobre los intereses económicos. En cuanto al quinto punto no queda claro lo que explicas sobre la relación entre los posibles precios del sector privado que brinda servicios a turistas y un eventual subsidio al turismo. Esos precios en Cuba se forman atendiendo a un contexto específico, en un segmento muy particular, el llamado “gasto discrecional” del turista. Para el segmento hotelero estatal tiene sentido seguir los precios de hoteles en otros destinos del Caribe, pero no es racional asumir que, en el caso de la gastronomía extra hotelera, ponerle precio a un pargo asado en un paladar en Cuba deba buscar una referencia de precio en un plato similar en Hellshire Beach. Puede darse el caso de que se venda más barato en La Habana y eso no va a desplazar turistas desde Jamaica a Cuba.

Como siempre, es un placer poder intercambiar contigo.

Saludos

Pedro

OBSOLESCENCIA DE PARADIGMAS GENERALES SOBRE LOS PRECIOS DEL SECTOR NO ESTATAL EN LA ECONOMÍA CUBANA.

Tomado de la página de Facebook de Silvio Gutiérrez

6 de agosto de 2019

En relación con los precios en Cuba he fundamentado dos conceptos:

Primero: Responden a un sistema de relaciones sociales de producción particular, donde existe la propiedad social sobre los principales medios de producción y esto impone que como expresión de estas exprese formas y comportamientos diferentes a los de las relaciones de producción capitalista. Por tanto, he insistido en reiteradas ocasiones que se analicen en este contexto y no negarlos de forma absoluta, como algo irracional.

Segundo: Los precios se regulan objetivamente, a partir de determinado grado de desarrollo de producción, por la Concentración de la producción y la comercialización en el mercado pertinente del producto. La Concentración de la producción que puede ser a nivel local, provincial o internacional, condiciona las diversas formas de la competencia. A más altos niveles de Concentración más altos niveles de monopolio y de imposición de precios. El Estado en representación del pueblo tiene la prerrogativa de regular la competencia o en su lugar los precios en el marco de su territorio.

Para el sector Estatal de la economía estos conceptos le son inherentes y se han argumentado teóricamente. En el sector no Estatal, como estos preceptos regulan o modifican su comportamiento resultan polémicos, de ahí de que algunos de sus paradigmas sobre los precios en la economía cubana deben ser retomados para su interpretación.

Analicemos a continuación el paradigma fundamental a la luz de las condiciones actuales de Cuba: Los precios en el sector no estatal deben regularse por la oferta y la demanda.

1ero. En una economía donde predomina la propiedad social sobre los medios de producción este concepto no puede ser absoluto porque en el entramado de relaciones de producción el sector no estatal recibe los beneficios de la regulación de los precios. Cuando el trabajador por cuenta propia compra al sector empresarial lo hace con los precios fijados por regulaciones estatales, no por la oferta y demanda.

2do. El factor relevante en el mercado en Cuba es la demanda, no existe una oferta que permita equilibrar los precios y utilidades, los precios requieren ser regulados. Las causas de esta situación terminan en la limitación financiera en divisas, donde pueden existir ineficiencias propias que la ocasionan pero, el bloqueo económico o más bien la guerra económica de Estado Unidos es el factor decisivo.

3ro. Los precios del sector no estatal que requieren ser regulados deben aprobarse fundamentalmente por el Gobierno, porque están más cerca del hecho económico. En el municipio se identifican mejor las condiciones socioeconómicas para fijarlos.

4to. La fijación de los precios no tiene interés en beneficiar o perjudicar a una de las partes. El concepto es responder tanto al reclamo popular como al trabajador por cuenta propia si están afectados, porque todos son electores y pueden solicitarlo como parte de sus derechos.

5to. Observar cuidadosamente el sector no estatal porque hay actividades que están reguladas por la competencia y deben quedar sus precios según la oferta y demanda. Los llamados paladares, bares y otros lugares de significativa asistencia de turistas y cubanos con suficientes recursos, no deben establecer precios muy inferiores a los similares del área geográfica, porque entonces subsidiamos al turismo.

Hasta aquí algunos criterios sobre las concepciones generales de los pecios en el sector no estatal, en posteriores artículos evaluares temas más puntuales como:
– ¿En la economía existen factores morales que regulan los precios?
– ¿Es correcto un precio porque lo acepta el consumidor?
– ¿Los precios no pueden incrementarse?
– ¿Los precios altos permiten seleccionar a las personas para el consumo?
– ¿Se pueden afectar los productores con los precios actuales?
– ¿Durante que tiempo deben regularse los precios¨?

Silvio Gutiérrez Pérez
6 de agosto 2019.

Categories: En primera persona

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