Nuevo decreto para las cooperativas agropecuarias en Cuba: ¿un acento mal colocado?

Esta breve nota es una reacción rápida a la comparecencia televisiva de ayer, 28 de mayo de 2919, en la que funcionarios cubanos abordaron el tema de las nuevas ormas jurídicas para las cooperativas agropecuarias

Cada vez resulta más llamativa la insistencia en desfigurar las cifras de la producción agropecuaria en Cuba. El sector cooperativo NO produce el 81% de las viandas y el 78% de las hortalizas, como se ha dicho recientemente. http://www.cubadebate.cu/especiales/2019/05/29/normas-juridicas-para-las-cooperativas-agropecuarias-el-despegue-necesario/#.XO5eA6RS_QU

Es en el sector privado (incluida su participación en CCS) donde se produce el 75,9% de las viandas y el 75,3% de las hortalizas. Esos son los datos oficiales.  http://www.one.cu/publicaciones/05agropecuario/ppalesindsectoragrop/mensualprincipalesindicadoresagropecuario/Agricultura%20no%20ca%C3%B1era.pdf

Parte considerable de los productores privados -propietarios y usufructuarios- pertenecen a cooperativas de créditos y servicios (CCS), pero lo que producen es, esencialmente, el resultado de un proceso de producción privado. Una CCS es una modalidad muy laxa de cooperativa.

Los actores privados que participan en una CCS producen fundamentalmente con medios privados, en procesos separados, y ejercen directamente la propiedad privada (no común) de los resultados de la producción.

Los productores privados que participan en una CCS son actores muy diferentes de los cooperativistas de las UBPC y de las CPA. Definir esos productores privados como algo que esencialmente no son -cooperativistas- distorsiona la realidad del agro cubano.

Utilizando un ejemplo deportivo, una UBPC o una CPA operan como un deporte colectivo, lo determinante es el funcionamiento mancomunado, mientras que una CCS puede anotarse una victoria colectiva -como sucede con el boxeo- pero ello es el resultado de actuaciones individuales.

La primera víctima de la deformación de los datos es la calidad del análisis. El resultado parece estar a la vista: empequeñecer la contribución decisiva que hace el sector privado a la producción de alimentos nacionales abre paso a diseñar una política enfocada en las cooperativas.

Sin embargo, lo que correspondería -según los datos “desideologizados” de la realidad -sería una política para el sector privado. No es visible en el Decreto-Ley 365 ningún componente que de manera directa modifique 5 nudos centrales que limitan la producción agropecuaria.

Esos nudos son: carencia de personalidad jurídica de actores privados, rigidez del sistema del encargo estatal, acceso a fuentes de inversión, prohibición de exportación e importación directas, y la inestabilidad de los incentivos para invertir e incrementar la productividad.

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