HUMBERTO PÉREZ. Comentario sobre las incertidumbres de una devaluación del peso cubano.

Estimado Monreal,

He leído tu bastante extenso y argumentado trabajo publicado en tu blog el reciente pasado 27 de noviembre con el título de referencia que encabeza estas notas mías y que tuviste la gentileza de hacernos llegar además personalmente en Word por e-mail.

Mis comentarios acerca del mismo te los hago llegar a renglón seguido.

1–Sobre el escenario alternativo de proponer adoptar el CUC en lugar del CUP como moneda única ya he expresado mi criterio de que me parece algo que considero  inoportuno y desfasado después de que oficialmente se ha planteado, en documentos aprobados por Congresos del Partido y por la Asamblea Nacional luego de consultas con la población, que la moneda nacional será el CUP.

Aun cuando existiera alguna posibilidad de lograr un cambio de la decisión oficial en este sentido, ello llevaría un tiempo y una demora que atrasaría aún mas el momento de iniciar el proceso de reforma monetaria y cambiaria, atraso que ya acumula unos 6 o 7 años por lo menos. En defensa de mantener al CUP, además de las dudas que políticamente surgirán acerca de la sorpresa que tal giro significaría para la población la cual pudiera crear una sensación de falta de seriedad en la dirección del país sobre la decisión antes tomada, aparecerán argumentos relacionados con los antecedentes históricos y culturales del peso cubano desde comienzos del siglo XX, etc. No creo que en la defensa para adoptar el CUC y tratar de mostrar sus ventajas relativas, se puedan esgrimir argumentos de suficiente fuerza económica y científica.

No me resulta clara la afirmación de que si se adoptase el CUC como moneda única la devaluación de la tasa oficial pudiera ser mucho menor, cuando el punto de partida para la devaluación a ser aplicada es el mismo para el CUC que para el CUP. La tasa actual, que sería ese punto de partida, es de 1 USD=1 CUC= 1 CUP, es decir ambas monedas tienen una igual tasa de cambio oficial con la MLC para las relaciones inter empresariales.

Los precios mayoristas actuales de todo tipo están formados a partir de esta tasa igual. También los precios minoristas de formación centralizada por los organismos estatales correspondientes se derivan de dicha tasa aunque con una manifestación dual al hacer las ofertas al público: la derivación a partir de la tasa oficial resulta directa cuando se expresan en CUC e indirecta si se expresan en CUP pues en este caso interviene, complementaria y entrelazadamente, la tasa llamada de CADECA para con la población según la cual el CUC (equivalente a 1 USD según la tasa oficial)  se convierte a CUP a razón de 1×24. Solo aquí y en este momento es que se divorcian el CUC y el CUP de su tasa oficial de cambio con la MLC.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que si se deja el CUC como moneda única la devaluación que se decida aplicar, tendría lugar automáticamente tanto para las relaciones interempresariales estatales como para las relaciones con y entre el sector no estatal y con la población en general.

Sin embargo, si se deja al CUP, como está previsto, la devaluación, a partir de manejar una tasa única, tendría lugar solo para las relaciones interempresariales estatales mientras que para las relaciones con y entre el sector no estatal y con la población en general lo que se produciría sería una revaluación, es decir todo lo contrario.

2–¿Serian aplicables en nuestro país los estudios, referencias y comparaciones de la historia económica que mencionas en relación con los por cientos de las devaluaciones que han tenido lugar y de los coeficientes de traspaso correspondientes?  Los ejemplos que se tienen en cuenta ¿no se refieren a casos que tuvieron como punto de partida tasas que incluían de manera generalizada a todas las relaciones económicas en los países dados? En nuestro país existe una tasa para parte de las relaciones económicas, la de las relaciones interempresariales,  y otra para la parte de las relaciones con la población, con una distancia entre una y otra de 1 a 24.

Al aplicarse en Cuba la nueva tasa única que se decida solo habría devaluación para una parte de esas relaciones mientras que, para la otra, no poco importante, lo que habría sería una revaluación. ¿Cómo realizar un cálculo ponderado del por ciento resultante que se derivaría de la devaluación que se aplique en nuestro país para poder hacerlo realmente comparable? Supongamos que se aplique la de 1 USD=15 CUP lo que significaría una devaluación del CUP desde 1×1 a 15 x1 en las relaciones interempresariales con la MLC y una revaluación desde 24×1 a 15×1 en las relaciones con la población. Vista la economía en conjunto ¿sería realmente de 1400% la devaluación resultante, como planteas? Aquí se trataría de despejar el enredado trama de las dos tasas existentes y que pudiera recibir, de manera similar al que tiene la actual novela cubana que pasa la TV en estos días,  el título de “Vidas Cruzadas”.

3–Señalas que, para examinar la posibilidad de evadir o no el “traspaso” de una devaluación en Cuba, hay que tener en cuenta la visión de nuestra economía que es pequeña, abierta y subdesarrollada lo que es totalmente cierto. Pero a esas tres características habría que añadir una, que la distingue de todas las demás de similares características, y que es la de ser una economía en que los fundamentales medios de producción del país integran un sistema empresarial de propiedad y gestión estatal, con un manejo totalmente vertical y centralizado del mismo en el que las leyes del mercado tienen muy poca influencia por no decir ninguna. Esto no es en general una virtud sino un defecto y está entre las cosas de nuestra economía que deben ser cambiadas lo más rápidamente posible y sobre lo que muy poco, lamentablemente, se ha cambiado hasta ahora. Pero a los efectos de la reforma monetaria y cambiaria a ser aplicada, resulta una gran ventaja que oportuna y temporalmente puede y debe ser aprovechada para que dicha reforma cambiaria, por mayor que sea la devaluación que se aplique a la tasa oficial, no traslade y traspase sus efectos produciendo un proceso inflacionario ni un salto en los precios minoristas, utilizando para ello como contrapartida la “cuña” y barrera del subsidio en los lugares y momentos en que los precios mayoristas deben convertirse en minoristas. Creo que la excepcionalidad de nuestro modelo actual permite detener y neutralizar el traspaso de efectos en este punto y momento. Lo que habría es que pensar y proponer como hacerlo de la manera más eficiente posible sin anular los efectos saludables y buscados con la devaluación en los niveles superiores de la cadena de traslados.

El resto de los precios internos, desde los de importación hasta los mayoristas de todos los niveles, no ignorarían los precios internacionales sino que los mismos estarían presentes en la operación de las relaciones inter empresariales mediante la función reguladora de la nueva tasa de cambio. Cálculos y proyecciones previas hay que hacer, entre otros propósitos, para ver si las posibles fuentes presupuestarias del subsidio necesario alcanzan de manera suficiente para cubrir a este, pero técnica y económicamente considero que ello es posible en nuestro caso aprovechando positiva y creadoramente, como ya dijimos, el defecto y vicio de la excesiva centralización y manejo vertical que tiene nuestra economía. Claro que se requiere, como planteas, una discusión y análisis especifico de cómo se financiarían concretamente los subsidios, que tipos de subsidios se aplicarían y como estos se distribuirían.

En el proceso de aplicación de nuestra concepción y propuestas no será igual consumir un producto importado que uno nacional en las relaciones de oferta y demanda que se establecerán con la nueva tasa devaluada entre importadores y exportadores por un lado (como puntos extremos finales de la cadena empresarial en contacto con la economía externa) y por otro las empresas productoras o los intermediarios mayoristas entre aquellos y estas, así como en las relaciones de ambos agentes económicos con las empresas mayoristas de distribución.  En todas estas relaciones no se anularía el “traspaso”, y los efectos de la devaluación se harían sentir con toda su fuerza, modificando a los precios relativos y afectando los ingresos y ganancias empresariales hasta el punto de que puedan existir ganancias extraordinarias en unos casos y situaciones de quiebra en otros, para que se estimulen la exportación y la sustitución de importaciones, así como la inversión extranjera y las balanzas comercial y de pagos salgan ganando. Las importaciones deben encarecerse y la producción nacional abaratarse, debe ser más redituable comprar productos nacionales que importados.

Lo único que estos efectos y cambios favorables se producirían por el momento y durante un periodo solo en las relaciones económicas entre los agentes económicos empresariales que compran y venden entre si equipos y bienes intermedios y/o manejan bienes de consumo, pero como intermediarios en su tránsito comercial hacia las entidades del mercado minorista. No intervienen en ello y no deben resultar afectados por el “traspaso” ni positiva ni negativamente por el momento los agentes económicos estatales de este último mercado que venden a la población. La “señal” de la devaluación llegaría a la producción y al consumo productivo, pero, en un inicio y durante un primer periodo, no al consumo personal.

4–Como bien planteas la modificación de las tasas de cambio también deberá influir en el empleo y los salarios pero esta influencia según preveo y propongo, aunque se producirá vinculada a la devaluación, no ocurrirá principalmente derivada directamente de ella es decir de lo que sucederá en la esfera en que se producirá una subvaloración del CUP (esfera interempresarial), sino derivada del cambio que se producirá en la esfera en que tendrá lugar la revaluación del CUP.

En esta última esfera (si la nueva tasa fuera de 1USD=15 CUP),  al liberarse un 37,5 % de la masa monetaria que hoy se reclama en CADECAS y bancos para canjearse por divisas o CUC, permitirá que un monto equivalente a este 37,5% se pueda transferir en forma de aumentos de salarios y pensiones hacia los segmentos de trabajadores estatales y pensionados que hoy no pueden vivir con lo que ingresan legalmente, y ello sin que aumente la masa monetaria total en circulación en el país y sin por tanto crear per se una situación inflacionaria.

Estos trabajadores productivos beneficiados son los que laboran en las  entidades empresariales que poseen y gestionan los medios fundamentales de producción del país, donde se produce más del 80% del PIB,  que al verse estimulados salarialmente con los referidos incrementos y con la aplicación gradual de una reforma salarial elaborada realista y científicamente, se verán motivados para el aumento de la producción y la productividad, sentirán crecer su sentido de pertenencia y disposición de permanencia, frenando la actual fuga de fuerza de trabajo calificada desde el sector estatal hacia el no estatal y hacia el exterior, se eliminaría o reduciría el caldo de cultivo para la desviación de recursos y la corrupción peligrosamente extendida en la actualidad.

Estos estímulos y motivaciones hoy no existen y solo pueden recuperarse si los ingresos de esos trabajadores les alcanzan como mínimo para cubrir sus necesidades básicas y las de su familia y pueden aumentar el monto salarial a recibir de acuerdo con la cantidad y la calidad del trabajo que realicen individualmente en sus respectivos centros de trabajo además de lo que puedan percibir como parte del colectivo entre el cual se repartirá una parte de las utilidades que sean capaces de generar.

Por ello es que se hace urgente lograr el incremento suficiente de sus ingresos vinculados al trabajo sin esperar por una creación de condiciones idóneas pero evidentemente no alcanzables dentro de un plazo razonable a partir de las tendencias actuales como serian, según se ha planteado, crecimientos del PIB de un 5-6 % promedio anual, un incremento suficiente de las exportaciones y de los resultados del aumento de las inversiones extranjeras hasta unos 2400 USD anuales, de una inversión en fondos de capital equivalente a un 20% anual del PIB como mínimo, o conseguir  los financiamientos externos que serían necesarios para respaldar con una oferta incrementada los aumentos de salarios y pensiones que se reclaman.

Hay que buscar la forma de resolver este círculo vicioso a partir de la actual oferta existente de bienes y servicios y de la redistribución más justa y productiva de la actual demanda solvente representada por la masa monetaria que se mueve actualmente en nuestro país.

Incrementar los ingresos de los trabajadores para crecer y no después de crecer, esperando por un crecimiento que llegara para las calendas griegas o que simplemente no llegara a tiempo para salvar, mantener y desarrollar a nuestro proceso socialista,  arriesgándonos a caer por causas endógenas, como escribiera recientemente un calificado compañero, en un capitalismo salvaje como el que nos tocaría como país subdesarrollado y dependiente que somos, ante el beneplácito de  nuestros enemigos que hacen todo lo posible para que nos ocurra como a Chacumbele, según un viejo cuento muy popular en cierto momento en nuestro país.

5–Por otro lado, si bien es cierto, como dices, que, si se deja actuar libremente a las leyes del mercado, la revaluación debiera producir un “traspaso” a la inversa, es decir al revaluarse el CUP debieran bajar los precios en el mercado minorista beneficiando por igual a toda la población como consumidora, tanto a los segmentos hoy privilegiados como a los hasta ahora crónicamente desfavorecidos. Pero si esto se admite y se deja que espontáneamente ocurra, se mantendrían las desigualdades y las ventajas actuales de los segmentos privilegiados y no se lograrían los estímulos laborales de que hemos hablado para los trabajadores insuficientemente remunerados y sin motivaciones.

Por ello, según nuestro criterio y propuestas, ante esta situación debe actuar de nuevo la capacidad centralizadora y discrecional que se tiene en nuestra economía actualmente y los precios minoristas en los mercados estatales deben mantenerse en sus niveles y montos actuales en CUP. El CUC habría desaparecido. En la nueva situación los precios minoristas estatales quedarían “anclados” en CUP ya no en CUC.

Cierto que se produciría un margen comercial altísimo en las entidades minoristas estatales el cual tendría que ser extraído y centralizado mediante el correspondiente mecanismo de impuestos y en la práctica se estaría gravando al consumo en general con altos impuestos indirectos, pero de cara a la población simplemente se mantendrían los mismos precios a los que hoy deben comprar los productos que se ofertan en esas entidades minoristas y no creo que ello tenga consecuencias políticas.

Solo en los mercados de oferta y demanda es que sería inevitable que se produzca como tendencia el mencionado “traspaso” a la inversa de la revaluación y entre estos mercados de oferta y demanda están los mercados libres agropecuarios, el mercado de los paladares, de los taxistas, etc. y si en estos bajaran los precios la población consumidora en general se beneficiaría y para los turistas y demás extranjeros que habitualmente concurren a dichos mercados todo quedaría relativamente igual y tal vez mejor.

6–Con la revaluación del CUP en las relaciones con la población serian indudablemente  afectados negativamente en su capacidad adquisitiva los segmentos hoy receptores de divisas o CUC,  al recibir menos CUP por cada unidad de divisas que presenten al cambio, pero en beneficiosa y justa contrapartida serian beneficiada una mayoría integrada por los segmentos hasta ahora desfavorecidos que concurrirían al mercado con una capacidad de compra sensiblemente incrementada por los aumentos de salarios y pensiones.

Y es de hacer notar que este aumento de salarios y pensiones debe compensar más que suficientemente a una mayoría dentro de los actuales receptores de divisas, la compuesta por los que reciben pequeños montos como fuente precaria o complemento para su supervivencia que, si bien es cierto que tendrían una relativa afectación al recibir menos CUP por el canje de las divisas que están recibiendo, a la vez recibirán en compensación más CUP por los aumentos de salarios y pensiones.

Quedaría una pequeña minoría de la población, concentrada principalmente en el sector privado de negocios, que tendría una afectación neta, aunque sin dejar de mantener a pesar de ello una situación de privilegio en comparación con quienes no ingresan divisas o las reciben en cantidades insuficientes. Este segmento de los llamados emprendedores privados deberá ser compensado en sus intereses económicos, mediante su legalización como personas jurídicas y con medidas de liberación de las diversas trabas que hoy enfrentan y de otorgamiento de facilidades para el desarrollo de sus actividades e inversiones lo que, además, conviene a la economía del país y está previsto se implemente en cumplimento de la Conceptualización del modelo económico.

7–Es cierto, como planteas, que la economía es un sistema y que lo que se resuelva por un lado pudiera crear un problema en otro, pero hay que diferenciar en cómo se cumplimenta y realiza la articulación en sistema de una economía regida al 100% por las leyes del mercado y en una, como la nuestra, en que la interrelación e interacción de los diferentes subsistemas puede en gran parte planificarse, regularse y manejarse centralizadamente. Lo que resulta indispensable es hacerlo de manera racional, inteligente, realista; con la interacción, complementación y secuencias adecuadas y con medidas predominantemente económicas más que administrativas que den espacio suficiente al papel del mercado en el funcionamiento y desarrollo general de la economía en general.

8–En relación con el ultimo epígrafe de tu artículo sobre las 2 hipótesis, los 3 escenarios y los 5 supuestos tengo los siguientes comentarios.

El primer comentario se refiere a que en todo momento hablas de la devaluación que debe aplicarse, pero sin yuxtaponerla, asociarla y fusionarla de manera suficiente con la revaluación que simultáneamente ocurrirá con el cambio de las tasas existentes, siempre que este cambio este orientado y dirigido a la aplicación de una tasa única, tanto si esta se trata de lograr súbitamente de una vez como si se busca alcanzarla gradualmente mediante sucesivos cambios de tasas.

Hablas de un determinado por ciento de devaluación y de un posible coeficiente de traspaso considerando solo la cara de la devaluación e ignorando la cara de la revaluación que en nuestro caso constituyen el anverso y el reverso de una misma moneda. Para referirnos a lo que debe producirse en nuestro país es más apropiado hablar de un proceso de reforma y modificación monetaria y fundamentalmente  cambiaria o de un proceso de cambio de las monedas y tasas de cambio vigentes, que denominarlo única o principalmente como un proceso de devaluación, porque ella resulta una denominación parcial.

Por ello desde el comienzo de estos comentarios te manifiesto la necesidad de hacer los cálculos yuxtaponiendo las dos caras de esta moneda, puestas en acción de manera simultánea, para ver cuales serían los números a tener en cuenta en nuestro caso concreto.

La primera de tus hipótesis se verá influenciada y tal vez modificada por esta primera consideración que acabo de expresarte.

La segunda hipótesis, aunque cierta en gran medida, tú mismo la descartas más adelante pues la modificación monetaria y cambiaria a realizar urge y no puede esperar a que se resuelva lo que en ella se plantea como precondiciones ideales para cosechar resultados.

En cuanto a los 5 supuestos los comparto todos menos el tercero.

En relación con los 3 escenarios tú mismo descartas de inicio a los dos primeros.

Y el tercero tiene la insuficiencia de que tus números y consideraciones se asocian de nuevo solo a la cara de la devaluación de nuestro proceso. Planteas una posible primera devaluación súbita llevando la tasa oficial de 1×1 a 1x 1,65 y luego realizar 10 devaluaciones sucesivas con una determinada gradualidad. No se plantea como iría cambiando la tasa de la relaciones con la población (revaluación) que acompañaría a cada devaluación de la tasa oficial.

Por otro lado, tratándose de un proceso a dar en 11 pasos y no siendo lógico que en un año se produzca más de una devaluación estaríamos hablando de un decurso que se prolongaría en total por 11 años.

Además, habría que enfrentar las incertidumbres y complicaciones de todo tipo que generan tantos y frecuentes cambios con las correspondientes modificaciones en los precios, en la contabilidad, en las estadísticas y en las cuentas nacionales.

Me remito una vez más a que se lea y examine con detenimiento, reflexión por reflexión y paso por paso, mis propuestas presentadas en el artículo “Reforma monetaria y cambiaria con aumentos de salarios y pensiones”, publicado en junio de este año en la revista Temas. Algunas adecuaciones, complementaciones y aclaraciones requieren, pero en lo fundamental hasta el momento mantengo las ideas y sugerencias allí expuestas.

Fraternalmente,

Humberto Pérez

 

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