FIDEL VASCÓS GONZÁLEZ. Lenin acerca del mercado en el socialismo

Resumen

 La construcción del socialismo es un fenómeno nuevo desde el punto de vista histórico que se inició en Rusia con la Revolución de Octubre de 1917. En este proceso hay aspectos no totalmente resueltos tanto en la teoría como en la práctica. Uno de los temas más polémicos es el lugar y el papel de las categorías monetario-mercantiles en la nueva sociedad. El pensamiento de Lenin al respecto y su evolución dialéctica a través de diferentes etapas es un referente principal para su esclarecimiento. Se destaca la definición leninista de Capitalismo de Estado como la vía para alcanzar el socialismo. Las causas de la existencia de la producción mercantil en el socialismo se encuentran en los ámbitos económico, socio-político y cultural, y en la conciencia del pueblo.

 

La construcción y desarrollo del socialismo en la práctica es un fenómeno nuevo desde el punto de vista histórico, que se inició en Rusia con la Revolución de Octubre de 1917. A partir de este momento y a lo largo del siglo XX, el socialismo se extendió por Europa, Asia y América Latina, influyendo decisivamente en el proceso de descolonización del llamado Tercer Mundo y constituyéndose en un factor principal de contención para las pretensiones hegemonistas del imperialismo.

Por causas aún no totalmente analizadas y esclarecidas, a fines de la década de los ochenta y principios de los años noventa, ocurrió la desintegración de la Unión Soviética y la desaparición del campo socialista en Europa. Este cataclismo económico y social constituyó un duro golpe para el movimiento revolucionario y comunista mundial; no obstante, no significa el final del socialismo como aspiración de los pueblos de construir una nueva sociedad de plena justicia social y solidaridad entre los hombres y las naciones, con un alto nivel de vida material y espiritual del pueblo, sobre la base de un elevado y eficiente desarrollo científico-técnico de las fuerzas productivas.

El reflujo de las ideas socialistas y comunistas que actualmente se observa dará paso, más temprano que tarde, a un nuevo auge del pensamiento revolucionario y de su acción práctica. Nuevos países tomarán la senda de las reivindicaciones democráticas, populares y del socialismo, para triunfar sobre el capitalismo neoliberal.

En este proceso de avances y retrocesos en la construcción del socialismo hay aspectos no totalmente resueltos en la teoría y en la práctica, los cuales requieren de un intenso trabajo creador para su más precisa definición. Entre estos aspectos se incluye el sistema de dirección de la economía socialista, tanto en sus elementos conceptuales como en su aplicación.  Uno de los temas más polémicos es el vinculado a la existencia de la producción mercantil en el socialismo, al contenido de las categorías mercantiles, el lugar, papel y funciones de las relaciones monetario – mercantiles en la construcción de la nueva sociedad y las relaciones entre la planificación y el mercado como reguladores de la economía socialista.

Para el esclarecimiento de estos temas es importante estudiar el pensamiento de Vladimir Ilich Lenin al respecto en su evolución teórica y práctica.

LOS CRITERIOS DE LENIN

El desarrollo del pensamiento de Lenin en cuanto a la economía mercantil y su existencia en el socialismo puede estudiarse en varias etapas.

La primera corresponde al período anterior a la Gran Revolución Socialista de Octubre de 1917. En esta etapa, Lenin desarrolla la teoría marxista del valor y del papel del mercado, aplicándola a las condiciones de la Rusia de aquel entonces, y coincide exactamente con Marx y Engels en su concepción sobre la producción mercantil en el socialismo.

Ello se pone de manifiesto en las obras económicas de Lenin correspondientes a la década de 1890 y el primer lustro del Siglo XX. En esos 15 años, Lenin dedicó importantes esfuerzos a la profundización de la teoría económica de Marx y en la aplicación de muchos de sus conceptos claves, acorde a las nuevas condiciones históricas de la Rusia zarista. En su trabajo “Acerca de la llamada cuestión de los mercados”, escrito en el otoño de 1893, Lenin expuso su concepto de producción mercantil relacionándolo con el desarrollo de la división social del trabajo.

“La primera conclusión consiste en que el concepto “mercado” es completamente inseparable del concepto “división social del trabajo” de ese, como decía Marx, “fundamento general para toda producción de mercancías” (y, en consecuencia, capitalista, añadimos nosotros).  El “mercado” aparece precisamente allí donde aparecen la división social del trabajo y la producción de mercancías. El volumen del mercado esta indisolublemente vinculado al grado de especialización del trabajo social”. (1)

Al respecto también se manifiesta Lenin en su obra “El desarrollo del capitalismo en Rusia”, escrita en 1896 – 1899.

En este período de su pensamiento económico, Lenin aborda su concepción acerca del destino de la economía mercantil en el socialismo. Entre los meses de enero y abril de 1902 se llevó a cabo una intensa labor teórica entre los miembros del Partido Obrero Social Demócrata de Rusia (P.O.S.D.R.) con el objetivo de redactar el Primer Programa del Partido, el cual fue aprobado en su II Congreso celebrado en 1903.

El primer proyecto del programa fue preparado por L. V. Plejanov. A este proyecto Lenin anotó una serie de observaciones.  Entre ellas, en el acápite VI del proyecto de programa, Plejanov escribió:

“…sólo con sus propios esfuerzos puede la clase obrera sacudirse el yugo de la dependencia económica que pesa sobre sus espaldas y de que para quitarse de encima ese yugo es necesaria la revolución social, es decir, la supresión de las relaciones de producción capitalistas, la expropiación de los explotadores y la transformación de los medios de producción y de circulación de las mercancías en propiedad social”. (2)

Acerca de este párrafo, Lenin acotó la siguiente observación:

“¿Destrucción de las relaciones de producción capitalista’? Sustitución de la producción mercantil por la producción socialista”. Y añadió: “hay que aclarar cómo es la producción socialista”. (3)

De esta manera Lenin expresó que en el socialismo la economía mercantil desaparecería, aunque no abordó el proceso en que ello sucedería. Lenin coincidía con Marx y Engels en cuanto al destino de la economía mercantil en el socialismo y como ellos, concebía que la producción mercantil desaparecía al suprimirse la propiedad privada sobre los medios de producción. Posteriormente, Lenin profundizó en esta concepción y al enfrentarse a las tareas prácticas de la construcción del socialismo en Rusia, ratificó que la economía mercantil desaparecería, pero precisó que ello ocurriría mediante un periodo de transición en donde la utilización de las relaciones mercantiles por el proletariado en el poder era requisito indispensable para la destrucción del capitalismo y la construcción del socialismo.

Fue después de la Revolución de Octubre cuando Lenin sentó las bases para la teoría de las relaciones monetario – mercantiles en el socialismo, desarrollando creadoramente la economía política marxista.

A partir de la toma del poder y hasta mediados de 1918, el Partido Bolchevique se enfrentó a la tarea práctica inmediata de gobernar a toda Rusia. Esta etapa inicial de estreno del poder soviético en la historia de la humanidad tiene un especial significado. Las realidades concretas de la Rusia de entonces determinaron una profundización en el pensamiento económico marxista. Lenin advirtió a tiempo que, una vez realizadas las nacionalizaciones de los bancos, los seguros, el correo, los telégrafos, la industria, el comercio exterior y otros importantes medios de producción que hasta entonces habían estado en manos de la burguesía, no se podía continuar atacando al capital “a lo Guardia Rojo”.  Era necesario continuar atacando, pero de una forma distinta.  Había que hacer un aparente repliegue temporal pero que, en realidad, era la única vía para consolidar el poder soviético, destruir las bases del capitalismo y garantizar la construcción del socialismo.

Aunque considerada como una táctica provisional, Lenin orientó en esta etapa cambiar el centro de gravedad del trabajo económico y político del proletariado.

Con las nacionalizaciones, había surgido un importante sector de propiedad estatal que demandaba una efectiva administración en bien del pueblo y para consolidar el poder revolucionario. Por primera vez en la historia, un Estado de obreros y campesinos se enfrentó a la tarea de administrar directamente importantes medios de producción. Lenin comprendió enseguida que no era posible llevar a cabo esta nueva responsabilidad eliminando de inmediato las relaciones económicas y sustituyéndolas por estrictos métodos administrativos. Era necesario garantizar una buena contabilidad y un adecuado control económico.  Relacionado con ello, en su trabajo “Las tareas inmediatas del poder soviético”, escrito en abril de 1918, Lenin planteó la consigna general del momento en estos términos:

“Lleva con puntualidad y honradez la cuenta del dinero, administra con economía, no seas perezoso, no robes, observa la mayor disciplina en el trabajo: éstas son precisamente las consignas que, ridiculizadas con razón por el proletariado revolucionario cuando la burguesía encubría con ellas su dominio como clase explotadora, se transforma hoy día, después del derrocamiento de la burguesía, en las consignas principales y propias del momento”. (4)

Para comprender la esencia dialéctica y revolucionaria de la teoría marxista, es muy importante estudiar a fondo la gran capacidad de Lenin para profundizar y desarrollar la teoría a partir de las condiciones históricas concretas. Una muestra de esta visión de Lenin nos la ofrece su comprensión del cambio de orientación en la conducción del trabajo económico una vez tomado el poder en Rusia por los obreros y campesinos.

“Hasta ahora se destacaban en primer plano las medidas encaminadas a la expropiación inmediata de los explotadores. Hoy colocamos en primer plano la organización de la contabilidad y del control en las haciendas y empresas ya expropiadas a los capitalistas y en todas las demás”. (5)

“El centro de gravedad en la lucha contra la burguesía se desplaza hacia la organización de esta contabilidad y de este control.  Únicamente partiendo de esto podremos determinar con acierto las tareas inmediatas de la política económica y financiera en el terreno de la nacionalización de los bancos, del monopolio del comercio exterior, del control del Estado sobre la circulación fiduciaria, del establecimiento de un impuesto sobre los bienes y los ingresos aceptable desde el punto de vista del proletario, de la implantación del trabajo obligatorio”. (6)

Así, de una manera práctica y como un cierto repliegue temporal en la ofensiva contra el capital, se inició en los primeros momentos de la Rusia soviética, la utilización de las relaciones monetario – mercantiles en la construcción del socialismo.

En abril de 1918 el Gobierno soviético aprobó un plan de construcción del socialismo que preveía la utilización de las palancas económicas como el dinero, los bancos, el crédito, las finanzas y otras.

La primera etapa del poder soviético corrió desde octubre de 1917 hasta los primeros meses de 1919. Durante ella no se desarrolló un sistema teórico que plasmara de conjunto el plan de construcción del socialismo en Rusia, sino que este plan de construcción se iba elaborando y cumpliendo mediante una serie de medidas prácticas.

En este período, Lenin abordó en sus artículos y discursos la idea de no eliminar de inmediato las palancas económicas que venían del capitalismo, sino utilizarlas para aplastar a la burguesía y establecer definitivamente el poder obrero y campesino.

Estas ideas de Lenin se reflejan en los actos legislativos y otros documentos oficiales del Gobierno soviético, así como en las Resoluciones del Partido. Como ejemplo de ello podemos citar un fragmento del Decreto sobre la nacionalización de los bancos, dictado por el Gobierno soviético con fecha 14 de diciembre de 1917, en el cual se dice lo siguiente:

“Con el interés de organizar correctamente la economía nacional, de erradicar la especulación bancaria y de liberar por todos los medios a los obreros, campesinos y a toda la población trabajadora de la explotación del capital bancario, y con el objetivo de crear un Banco Popular Unido de la República Rusa que sirva fielmente a los intereses del pueblo y de las clases más pobres, el Comité Ejecutivo Central resuelve:

 1) La actividad bancaria se declara monopolio estatal” (7)

En esta disposición está presente la concepción de que para eliminar el poder financiero de la burguesía representado en las instituciones bancarias, con el cual explotaba al pueblo, la solución no podía ser la supresión de esas instituciones, sino la nacionalización de los bancos, pasando de manos de la burguesía a manos del Estado proletario, el cual no disolvía los bancos, sino asumía su dirección para combatir a la burguesía en el terreno financiero y garantizar la construcción del socialismo. Aquí está implícito la idea de que los instrumentos y categorías económicas del capitalismo cambian de contenido bajo la dirección del Estado proletario, el cual usa las formas de esas instituciones y categorías, pero con objetivos totalmente diferentes a los que perseguía la burguesía.

Estas y otras ideas que se elaboraban por el Partido y el Estado con vista a ejecutar un plan de construcción del socialismo en Rusia fueron brutalmente interrumpidas por la agresión extranjera, que comenzó a gestarse en los primeros meses de 1918 y se desencadenó a principios de 1919.

La guerra civil y la agresión extranjera impusieron al país condiciones extraordinarias para su supervivencia. Desde los inicios de 1919 y hasta mediados de 1921 el Estado soviético no utilizó las relaciones monetario – mercantiles en la práctica de la dirección económica.  Aunque la economía continuaba bajo una atención primordial por parte del Partido y del Gobierno, su objetivo era el abastecimiento material para el frente de combate. En esta etapa, que se conoce como el período del “comunismo de guerra”, no se produjeron avances en la utilización de las relaciones mercantiles ni en el desarrollo de sus correspondientes aspectos teóricos.

El período del “comunismo de guerra” se extendió desde principios de 1919 hasta marzo de 1921. Durante estos meses se desarrolló la guerra civil en Rusia, donde guardias blancos e interventores extranjeros trataron de ahogar en su cuna a la Revolución Socialista de Octubre. La situación militar de la República de los Soviets era muy peligrosa para su existencia y el Partido y el Gobierno soviético tomaron medidas extraordinarias para salvar a la Revolución.

Mantener la capacidad combativa del Ejército Rojo y la economía militar era la tarea principal del momento y lo único que podía salvar al poder obrero y campesino.  En aras de lograrlo, se tomaron medidas especiales en la dirección de la economía. Se eliminó la circulación monetaria en las relaciones económicas entre la ciudad y el campo, sustituyéndose por medidas administrativas. La lucha de los kulaks contra el Poder soviético y su propaganda contrarrevolucionaria entre los campesinos pobres y medios, agudizó la lucha de clases en el campo y amenazó con debilitar la alianza obrero – campesina, que constituye la principal base social de la Revolución socialista.

En estas condiciones se implantó la entrega forzosa al Estado del plusproducto agrícola en físico. Se eliminó el mercado, sustituyéndolo por la recogida obligatoria de trigo y otros alimentos para el ejército y los obreros de las ciudades. Estas medidas necesarias, prácticamente eliminaron de momento las relaciones monetario – mercantiles en la economía soviética. La producción industrial también estaba dedicada, en lo fundamental, para el ejército, tanto en el combustible y los metales, como en el tejido y otros productos. Aquí también se eliminaron las relaciones de compraventa y la circulación de mercancías.

Para explicar la justeza de estas medidas y su aplicación en la economía, se desplegó un intenso trabajo político y organizativo entre las masas. El pueblo entendió los objetivos que se perseguían y apoyó con heroísmo y abnegación la política económica del Partido y el Estado soviético.

La condición decisiva para esta elevación de la producción y la productividad era la elevada conciencia política de las grandes masas trabajadoras, sus iniciativas y el entusiasmo en el trabajo. Solamente de esta manera era posible abastecer de todo lo necesario al Ejército Rojo y vencer a los guardias blancos y los interventores extranjeros en las extraordinariamente difíciles condiciones de la guerra civil.

Pero estas medidas en la dirección de la economía soviética, que eliminaron las relaciones monetario – mercantiles e instauraron la más severa centralización administrativa en la industria, la agricultura, el transporte y demás sectores económicos, sólo podían elevar la producción y la productividad en un periodo de extrema gravedad para la Revolución.  Estas medidas sólo tienen resultado y ganan el apoyo de las masas cuando el poder obrero está amenazado de muerte ante la ofensiva de los explotadores. Debido a ello, la eliminación de las relaciones mercantiles en la construcción del socialismo puede tener lugar solamente de manera provisional y en períodos extraordinarios.

En condiciones relativamente normales, sin guerra y sin peligros extremos para la Revolución, no pueden aplicarse exclusivos métodos administrativos ni eliminarse la utilización de las relaciones monetario – mercantiles en la transición socialista.

Las medidas prácticas extraordinarias que fue necesario tomar en el campo de la dirección económica para rechazar la intervención extranjera fueron interpretadas por algunos teóricos como la política que debía aplicarse en la construcción del socialismo. Estas medidas prácticas provisionales se consideraban por ellos como decisiones definitivas y a partir de aquí se trató de elaborar una teoría general de la construcción socialista, que sirviera para todas las etapas del ulterior desarrollo social.

Durante este período se divulgó la idea de que al socialismo le era ajeno la economía mercantil y sus categorías económicas. Se partía del criterio de que las relaciones monetario – mercantiles estaban identificadas con el capitalismo y, por tanto, eran un obstáculo que había que eliminar para construir el socialismo.

En esas condiciones, surgieron una serie de intentos cuyo objetivo era eliminar el dinero y sus funciones económicas. En la segunda mitad del año 1920 se discutió en la prensa y en algunas instituciones económicas las vías para sustituir el dinero en las relaciones económicas socialistas.

En estas discusiones pueden distinguirse tres direcciones principales que pretendían sustituir el dinero y sus funciones: registro natural directo, en unidades físicas, de los gastos de producción; registro en unidades energéticas de trabajo; registro directo en unidades de tiempo de trabajo puro.

Durante el “comunismo de guerra” se pretendió justificar teóricamente que la economía socialista eliminaba las relaciones monetario – mercantiles y establecía las relaciones naturales de intercambio directo de productos, sin la mediación del dinero. Es decir, la economía socialista era considerada una economía natural, sin relaciones mercantiles.

En realidad, ninguna de estas concepciones fue puesta en práctica y el Programa del Partido, aprobado en su VIII Congreso, en marzo de 1919, no planteó la eliminación del dinero en forma inmediata, sino la necesidad de crear condiciones para su eliminación futura.

Las concepciones definitivas del Partido en esta etapa pueden apreciarse en los fragmentos siguientes del Programa aprobado en el VIII Congreso:

“Al aspirar a la igualdad en la remuneración por todo tipo de trabajo y al comunismo completo, el Poder soviético no puede plantearse como tarea la inmediata realización de esta igualdad en los momentos actuales en que meramente da los primeros pasos hacia el tránsito del capitalismo al comunismo. Por eso es necesario mantener por cierto tiempo una remuneración más alta para los especialistas, para que ellos puedan trabajar mejor y no peor que antes. Para lograr ese objetivo no se puede renunciar al sistema de premios por el trabajo más exitoso y específicamente, el más organizativo.” (8)

 “En la esfera de la distribución, la tarea del Poder soviético en la actualidad consiste en continuar incesantemente la sustitución del comercio por la distribución de productos de forma planificada y organizada a nivel de todo el Estado”. (9)

En este texto se manifiestan las distintas ideas que sobre la dirección económica se debatieron en el VIII Congreso. En el primer párrafo se reconoce que no es posible implantar de inmediato la igualdad de salario y de consumo y se define que esta igualdad se lograra en el comunismo total, y que en el periodo de transición del capitalismo al comunismo hay que estimular materialmente a los especialistas de alto nivel técnico, o sea, que no puede implantarse la igualdad absoluta en la esfera del salario y del consumo.

Sin embargo, en el segundo párrafo se plantea que una de las tareas inmediatas del Poder soviético consiste en sustituir el comercio por la distribución planificada de los productos a escala de todo el país. Aquí está presente la idea, superada más tarde, de contraponer el plan al mercado, a la ley del valor y a otras categorías mercantiles.

En definitiva, el Congreso se manifestó resueltamente por no eliminar de inmediato el dinero y la circulación monetaria.

Terminada la guerra civil con la victoria del Poder soviético sobre los interventores extranjeros y la contrarrevolución interna, la situación del país cambió radicalmente. Las condiciones del peligro militar para la Revolución, que determinaron la adopción de la política del “comunismo de guerra”, habían desaparecido en lo fundamental.

En las nuevas condiciones, los principios del “comunismo de guerra” tenían que ser cambiados.

Un momento importante en la comprensión del papel de las relaciones monetario – mercantiles en la construcción del socialismo fue el paso del período del “comunismo de guerra” a la Nueva Política Económica (NEP). Este cambio en el método de dirección de la economía soviética fue concebido y dirigido por Lenin y en él se refleja la profundización del pensamiento marxista sobre la producción mercantil en las condiciones de la construcción del socialismo.

Este cambio propuesto, cuya aplicación dio lugar a la Nueva Política Económica, restableció los principios de la construcción del socialismo en el período relativamente normal de desarrollo de la República Soviética y constituyó un importante aporte a la teoría marxista de la economía socialista.

Lenin demostró que el “comunismo de guerra” constituía una medida provisional impuesta por las condiciones particulares de la guerra civil que se desató en Rusia, y no el método necesario e inevitable para todos los países que construyen la nueva sociedad. El método permanente y que se repetiría como una necesidad en todos los países era el que reflejaba la NEP, la cual constituía la continuación, en las nuevas condiciones, del acertado plan de construcción socialista aprobado por el Gobierno soviético en abril de 1918 y que contemplaba la utilización de las palancas económicas, el mercado, los bancos y el dinero para la construcción del socialismo.  El “comunismo de guerra” fue un paréntesis eventual en el camino inevitable de la utilización de las relaciones monetario-mercantiles en la construcción del socialismo.

Lenin comprendió que con la terminación de la guerra era necesario modificar los métodos de dirección e introducir, junto a los administrativos, nuevos métodos económicos.

La NEP fue discutida y aprobada por mayoría en el X Congreso del Partido, en marzo de 1921, y se reafirmó en la X Conferencia de toda Rusia del Partido, en mayo del mismo año.  En esta Conferencia se discutió el trabajo de Lenin “Sobre el impuesto en especie”.

La esencia del cambio en los métodos de dirección económica del “comunismo de guerra” a los de la Nueva Política Económica consistía en sustituir el acopio forzoso de los productos agrícolas por el impuesto en especie. Aunque las categorías económicas no se extendieran de inmediato        al resto de los sectores productivos, la implantación del impuesto en especie contenía un aspecto económico de profunda significación posterior.

La aplicación de la nueva política económica era, en su esencia, una cuestión política, pues el impuesto en especie conduciría al fortalecimiento de la alianza obrero-campesina y las relaciones de estas dos clases determinaba el destino de la revolución socialista en Rusia.  La tarea consistía en movilizar a la masa campesina hacia el socialismo empleando los métodos económicos más conocidos por ella.

Lenin aclaró que la NEP no conduciría a debilitar las bases del socialismo, sino por el contrario, mientras el poder político estuviera en manos del proletariado, la NEP sumaba a este poder político, el poder económico. La esencia del cambio consistía en que el campesino tenía que pagar de su producción un impuesto en especie al Estado.  Lo que le quedaba por encima de este impuesto, podía usarlo en el aumento de su economía, en el consumo personal o en el intercambio por productos industriales y artesanales en los marcos del mercado local.  De hecho, se estimuló la circulación de mercancías y el uso del dinero en este intercambio mercantil.

Lenin comprendió la necesidad de las relaciones mercantiles entre la ciudad y el campo para el desarrollo de la construcción del socialismo y concibió una ampliación de las formas económicas de estas relaciones.

En su ya mencionado artículo “Sobre el impuesto en especie”, de abril de 1921, planteó: “Una política acertada del proletariado, que ejerce su dictadura en un país de pequeños campesinos, es el intercambio del trigo por los artículos industriales necesarios al campesino.  Únicamente tal política de abastecimiento responde a las tareas del proletariado; sólo esta política es capaz de consolidar las bases del socialismo y llevarlo a la victoria completa. El impuesto en especie representa la transición hacia ella”. (10)

Las concepciones teóricas sobre la base de las cuales se formuló y aplicó la NEP no abarcaban todas las posibilidades del empleo de las relaciones monetario-mercantiles en la construcción del socialismo; pero sentaban las bases para ello.

La necesidad de la NEP se explicaba a partir de las distintas formas de propiedad sobre los medios de producción en el periodo de transición del capitalismo al socialismo.  El “comunismo de guerra” había avanzado demasiado hacia las formas comunistas de distribución y era necesario un “repliegue” para asegurar que la masa de campesinos pobres y medios continuara comprendiendo y apoyando la Revolución.

Se concebía la NEP fundamentalmente como un intercambio de productos y un desarrollo del mercado y el comercio sólo en el ámbito local. Poco a poco las palancas económicas fueron abarcando una escala mayor en el mercado y las relaciones monetarias y financieras comenzaron a jugar un papel más activo en la dirección de la economía soviética.

Rusia era un país con una enorme masa de pequeños productores, e incluso, una economía patriarcal bastante generalizada. La guerra había destruido en gran parte la economía, con lo cual la restauración de la gran industria sufrió un gran retraso y la ruina del pequeño productor se agravó aún más.

En estas condiciones era imprescindible aplazar el desarrollo de la gran industria y el único camino que podía iniciar la recuperación de la economía nacional era el resurgimiento de la pequeña producción campesina y de la pequeña industria. La miseria y la devastación eran tales que no se podía restablecer de golpe la gran producción fabril, la producción estatal socialista.

En las condiciones de Rusia, con un gran peso de pequeña economía campesina, Lenin planteó que la libertad de comercio generaría el capitalismo, pero que ello no era inevitablemente fatal para el socialismo. Era necesario que el Estado soviético fuera capaz de movilizar a la pequeña producción mercantil y encauzarla hacia el socialismo. El camino hacia el socialismo pasaba por el Capitalismo de Estado.

Lenin concibió cuatro formas principales de capitalismo de Estado en la Rusia de entonces: las concesiones a los capitalistas extranjeros; la cooperación (cooperativas de créditos y de consumo, tanto agrícolas como comerciales); el comerciante privado; y el arriendo por el Estado al capitalista industrial.

La política económica planteada por Lenin concebía la movilización de estas fuerzas por la única vía que dichas fuerzas entienden: el intercambio y la libertad de comercio. Con ello, Lenin fundamentó la utilización de las relaciones mercantiles en el período de transición del capitalismo al socialismo. Dada las circunstancias de aquel momento, esta utilización se limitaba a las relaciones con la pequeña producción mercantil y la causa de su existencia se veía en la presencia simultánea de diferentes tipos de economía social en el periodo de transición al socialismo.

El intercambio de mercancías se continuaba considerando únicamente capitalista. Su empleo se concebía como una necesidad impuesta por un tipo de economía ajeno al socialismo: la pequeña producción mercantil y el capitalismo.

En la obra de Lenin “Sobre el impuesto en especie” se expresa claramente toda esta concepción de aquel momento acerca del empleo de las relaciones mercantiles por el Estado socialista.

“El desarrollo de la pequeña hacienda es un desarrollo pequeño burgués, un desarrollo capitalista, ya que existe el intercambio; esta es una verdad indiscutible, una verdad elemental de la Economía Política…”.

 “¿Qué política puede, pues, realizar el proletariado socialista ante semejante realidad económica?”.

 “…o bien intentar prohibir, impedir por completo todo desarrollo del intercambio privado, no estatal, es decir el comercio, esto es, el capitalismo, inevitable con la existencia de millones de pequeños productores. Esta política sería absurda y suicida para el partido que tratara de ponerla en práctica…”

 “.. O bien (la única política posible y la única prudente) no tratar de prohibir o impedir el desarrollo del capitalismo, sino tratar de meterlo en el cauce del capitalismo de Estado…”.

 “¿Es posible la combinación, la unión, la compatibilidad del Estado soviético, de la dictadura del proletariado con el capitalismo de Estado?”

 “Claro que es posible…”.

 “Todo el problema- tanto en teoría como en la práctica- consiste en encontrar los métodos acertados de cómo se debe llevar precisamente el inevitable (hasta cierto grado y por un plazo determinado) desarrollo del capitalismo al cauce del capitalismo de Estado, en qué condiciones hacerlo y cómo asegurar, en un futuro próximo, la transformación del capitalismo de Estado en socialismo”. (11)

 “Hay que desarrollar por todos los medios y a toda costa el intercambio, sin temor al capitalismo, puesto que lo hemos metido en un marco bastante estrecho (por la expropiación de los terratenientes y de la burguesía en la economía, por el poder de los obreros y campesinos en política), bastante “moderado”. Tal es la idea fundamental del impuesto en especie, tal es su significación económica”. (12)         

 “Esto podrá parecer una paradoja: ¿el capitalismo privado en el papel de auxiliar del socialismo?”.

 “Pero no es ninguna paradoja, sino un hecho de carácter económico absolutamente incontrovertible”. (13)

A fines de 1921 y hasta su muerte, ocurrida el 22 de enero de 1924, Lenin continuó profundizando en la teoría económica del socialismo.  De este último período de su vida son los aportes principales que sientan las bases para el desarrollo posterior de las concepciones acerca de la utilización de las relaciones monetario – mercantiles no sólo en el periodo de transición, sino, en la propia economía socialista.

Ya en octubre de 1921, Lenin comprendió que los criterios que habían sustentado la aplicación de la NEP habían sido superados en la práctica.  Con la NEP se pensaba desarrollar, en el ámbito local, el intercambio de productos entre el campesinado y el proletariado.  En realidad, la libertad de dicho intercambio condujo al comercio mediante el dinero, cuya esfera de influencia desbordó el marco local y trascendió a la economía nacional.

Ante estos hechos, Lenin llegó a la conclusión de que lo correcto no era tratar de llevar el mercado hacia atrás, hacia el intercambio de productos tal y como se había concebido antes, sino continuar desarrollando el mercado y la circulación monetaria.  En esta alternativa, el Estado debía jugar un papel activo y conducir dicho mercado y dicha circulación monetaria por cauces que condujeran a la construcción del socialismo, a través de la acumulación para el resurgimiento de la gran industria.

Esta idea del desarrollo de la NEP la planteó Lenin en octubre de 1921, al intervenir en la VI Conferencia del Partido en la provincia de Moscú. En esa ocasión explicó:

“Proyectábamos realizar en todo el país un intercambio, más o menos socialista, de artículos industriales por productos del agro, y gracias a este intercambio restablecer la gran industria como fundamento de la organización socialista. Pero, ¿qué ocurrió?  Ustedes saben perfectamente, a través de los hechos y también de nuestra prensa, que el intercambio de mercancías fracasó y tomó la forma de compra – venta”.

 “… Debemos admitir que el retroceso no fue suficiente, que es indispensable retroceder un poco más aún, dar otro paso atrás en la transición del capitalismo de Estado al control estatal de la compra – venta y la circulación monetaria. El intercambio de mercancías fracasó; el mercado resultó ser más fuerte que nosotros, y en lugar del intercambio de mercancías, se operó la simple compra y venta: el comercio”.

 “Debemos ajustarnos a ella, porque de lo contrario la fuerza espontánea de la compra y la venta, de la circulación monetaria, nos arrollará”. (14)

En esos momentos Lenin continuaba considerando la utilización de las relaciones monetario – mercantiles en la revolución socialista solamente como una necesidad impuesta por los vestigios de un régimen social ajeno al socialismo.  El empleo de las relaciones mercantiles era considerado como un paso atrás en la edificación de una economía socialista, que hasta entonces se había concebido alcanzar de forma inmediata y diferente, prescindiendo de la utilización de las relaciones mercantiles.

Lenin planteó que en las condiciones de Rusia, con una enorme masa de pequeños productores, la construcción del socialismo se llevaría a cabo dando un rodeo, por la vía más larga, y no directamente. Haber descubierto la necesidad de este rodeo para lograr la edificación socialista es un mérito de Lenin. Con esta idea, se enriqueció el marxismo y su teoría económica del socialismo. Hoy se puede asegurar que lo que entonces se consideraba un rodeo es, en realidad, el único camino posible para construir el socialismo.

En su artículo “La importancia del oro, ahora y después de la victoria total del socialismo”, escrito en noviembre de 1921, Lenin planteó:

“…Pienso que cuando triunfemos en escala mundial construiremos mingitorios públicos de oro en las calles de algunas de las más importantes ciudades del orbe”.

 “Por el momento es necesario economizar el oro en la RSFSR (República Socialista Federativa Soviética de Rusia.  -N. A-.), venderlo más caro, adquirir con él mercancías a precios más bajos”. (15)

La comprensión de Lenin acerca de que la construcción de la economía socialista en la URSS era un fenómeno totalmente nuevo y que había que estar preparado para aplicar las formas más variadas de dirección, aún no previstas anteriormente, lo demuestra el siguiente párrafo de su obra ya mencionada:

“…Todas las formas económicas de transición son admisibles, y es preciso saber emplearlas, puesto que son necesarias para fortalecer los vínculos entre los campesinos y el proletariado, para reanimar enseguida la economía en un país agotado y arruinado, para elevar el nivel de la industria”. (16)

A fines del propio año 1921, Lenin comenzó a vincular el uso de las relaciones mercantiles con las características del sector socialista de la economía, planteando que uno y otro no se contraponen antagónicamente. En carta a G.M. Krzhizhanovski, en diciembre de 1921, Lenin escribió:

“…la nueva política económica no modifica el plan económico estatal en su conjunto ni se sale de sus marcos, sino que modifica sólo el modo de abordar su realización”. (17)

Lenin abordó de lleno los métodos económicos de dirección de la economía socialista y su aplicación en el sector estatal socialista. En carta a Sokolnikov, entonces Ministro de Finanzas, el 1ro de febrero de 1922, planteó los principios del cálculo económico en las empresas socialistas de la forma siguiente:

“…Pienso que los trusts y las empresas que funcionan sobre la base del cálculo económico han sido creados precisamente para responder ellos mismos, y además por entero, de la rentabilidad de sus empresas…”.

 “Si después de haber creado los trusts y las empresas basados en el cálculo económico, no lográramos asegurar plenamente y en el terreno mercantil nuestros intereses, seríamos unos tontos de remate”. (18)

En enero de 1923, Lenin definió el carácter socialista de las cooperativas en la URSS. En su conocida obra “Sobre la cooperación”, analizó cómo la organización cooperativa, bajo el capitalismo, no tenía carácter socialista ni constituía el camino al socialismo.  Los viejos socialistas utópicos que soñaban con el cooperativismo como vía para construir el socialismo, no comprendían que en aquellas condiciones lo fundamental no era la cooperativa, sino la lucha política de la clase obrera por derrocar el dominio de los explotadores.

Después de ese derrocamiento, llevado a cabo en Rusia, el papel de las cooperativas cambia por completo y adquiere un contenido socialista, constituyendo el camino más sencillo, fácil y accesible para el campesino en su desarrollo hacia el socialismo. Lenin lo planteó así:

“… Cuando los medios de producción pertenecen a la sociedad, cuando es un hecho el triunfo de clase del proletariado sobre la burguesía, el régimen de los cooperativistas cultos es el socialismo”. (19)

 “…Si pudiéramos organizar en cooperativas a toda la población, pisaríamos ya con ambos pies terreno socialista”. (20)

Esta definición de Lenin establece que las categorías económicas pueden cambiar de contenido según el régimen social en que se desarrollen.  A su vez, la definición del carácter socialista de las cooperativas tiene especial importancia para el desarrollo de la economía política del socialismo. Con ella se postula que las relaciones mercantiles, el uso del dinero y otras palancas económicas, que relacionan entre sí al Estado proletario y a las cooperativas socialistas, surgen no solamente sobre la base de la pequeña producción mercantil y el capitalismo, sino que también hay causas en el propio sector socialista de la economía que determinan la necesidad de la utilización de las relaciones monetario – mercantiles, las cuales pueden existir sobre la base del sector socialista de la economía, donde no existen ni la propiedad privada sobre los medios de producción, ni la explotación del hombre por el hombre.

Este documento de Lenin, unido a sus muchas apreciaciones sobre los principios, la organización y los métodos de dirección económica en la construcción del socialismo, permiten declarar que Lenin enriqueció la teoría económica marxista en las nuevas condiciones históricas y sentó las bases teóricas para la utilización de las categorías mercantiles en la construcción de la nueva sociedad.

A partir de las concepciones leninistas acerca de este tema y ampliándolas con las experiencias actuales de China, Vietnam y Cuba, se puede afirmar que la causa más profunda de la existencia de la producción mercantil en el socialismo consiste en la falta de maduración de las relaciones socialistas de producción, el relativamente bajo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas y la insuficiente generalización de la conciencia socialista y comunista en el pueblo, de la cultura, el espíritu solidario y la educación ética, política e ideológica de las masas. Todo ello se manifiesta en el incompleto grado de socialización de la propiedad, de los medios de producción y del trabajo, lo que determina que, en el socialismo, en el proceso de producción, distribución, cambio y consumo, los productos aún tienen que seguir comparándose mediante una vía indirecta: el valor de las mercancías.

También hay que tener en cuenta que, en el mundo de hoy, a inicios del Siglo XXI, existen factores internacionales que contribuyen a la existencia de las relaciones mercantiles en los países que adoptan el camino del socialismo. La globalización mundial se desenvuelve según los patrones de la economía de mercado capitalista, impulsada por los más ricos y poderosos países imperialistas y las empresas transnacionales. Ello influye en las naciones que deciden construir una nueva sociedad, las cuales, al conectarse con la economía internacional, trasladan a su interior las relaciones mercantiles externas y reflejan en su propia economía las manifestaciones internacionales de la ley del valor.

♦ Este artículo está incluido en el No. 49 de la Revista Bimestre Cubana disponible en el Sitio Web www.seapcuba.cult.cu

 

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

(1) V.I. Lenin, Obras Completas, Tomo 1. Editorial Progreso, Moscú, 1981. Página 99.

(2) y (3) Idem. Tomo 6. Página 21l.

(4) V.I. Lenin. Obras Escogidas en tres tomos, Tomo 2. Editorial Progreso Moscú, 1981. Página 679.

(5) Idem. Página 681.

(6) Idem. Página 685-686.

(7) Acuerdos del Partido y del Gobierno sobre cuestiones económicas (1917-1967), Tomo I. Editorial de Literatura Política, Moscú, 1967. Página 28 (texto en ruso).

(8)       y (9) Idem. Página l37.

(10) V.I. Lenin. Obras Escogidas en tres tomos, Tomo 3. Editorial Progreso, Moscú 1981. Página 616.

(11) Idem. Tomo 3. Página 617-618.

(12) Idem. Página 625.

(13) Idem. Página 627.

(14) V.I. Lenin, Obras Completas, Tomo 33. Editora Política, La Habana, 1964. Página 83.

(15) Idem. Página 98-99.

(16) Idem. Página 100.

(17) Idem. Tomo 35. Página 552.

(18) Idem. Página 566 (cotejado con el texto en ruso).

(19) V.I. Lenin. Obras escogidas en tres tomos, Tomo 3. Editorial Progreso, Moscú, 1981. Página 789.

(20) Idem. Página 791.

 

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