HUMBERTO PÉREZ. Abundando sobre mi propuesta de pasos para la eliminación de la dualidad monetaria y cambiaria para el incremento de salarios y pensiones

Humberto Pérez, autor invitado de este blog, Ministro- Presidente de la Junta Central de Planificación (1976-1985) y Vicepresidente del Consejo de Ministros de Cuba (1979-1985), comparte con los lectores algunas precisiones acerca de su propuesta para la eliminación de la dualidad monetaria y cambiaria en Cuba.

Este nuevo texto tiene como origen un diálogo sostenido –a través del correo electrónico- entre Humberto Pérez y otro economista cubano. El texto de base al que Humberto Pérez ha agregado precisiones fue publicado en este blog con el título “Comentarios sobre la unificación de las tasas de cambio en Cuba”, 20 de noviembre de 2017, https://elestadocomotal.com/2017/11/20/humberto-perez-comentarios-sobre-la-unificacion-de-las-tasas-de-cambio-en-cuba/

 

Eliminación de la dualidad monetaria: paso previo a la eliminación de la multiplicidad cambiaria

1—El primer aspecto sobre el que quiero abundar es el de la aparente inocua eliminación en la práctica de la dualidad monetaria sin aun proceder a la modificación de las tasas cambiarias.

Mi propuesta es llevar como un primer paso toda la contabilidad empresarial a una sola moneda desde los registros primarios convirtiendo los actuales registros, cuentas y operaciones internas en CUC a moneda nacional (CUP) simplemente multiplicando lo contabilizado en CUC por la tasa que se esté utilizando actualmente en la empresa dada: 1×1, 1×2, 1×10, etc.

En definitiva, hoy todas las entidades componentes del sistema empresarial actual en algún punto o instancia de su estructura organizativa deben consolidar sus balances contables en CUP, para obtener un resultado único del trabajo de la entidad, para tributar al Presupuesto y a los fines de las Cuentas Nacionales.

Al partir de que toda la contabilidad de las empresas habrá sido llevada a una sola moneda (el CUP) desde los registros primarios, e incluyendo a  sus cuentas bancarias (excepción hecha de las empresas extranjeras y empresas mixtas), considero que los precios interempresariales se pueden actualizar al establecer la nueva tasa de cambio, llevando el valor y precio de todos  sus costos importados a CUP a partir principalmente de sus actuales costos en CUC multiplicados por la nueva tasa de cambio en sustitución de la tasa actualmente utilizada, como bien tu propones.

Lógicamente, al aplicarse una nueva tasa de cambio, se producirá una consecuencia eslabonada desde los nuevos precios incrementados a los que las empresas importadoras venderán sus importaciones a las empresas productoras que inician la cadena de clientes nacionales. Dicho efecto, de manera ramificada se trasladará secuencialmente por estas últimas a través de sus nuevos precios mayoristas también aumentados, a todas las demás empresas consumidoras indirectas de productos importados que formen parte de la cadena, estableciéndose un efecto ¨dominó¨.

Creo que si partimos de que el camino a recorrer comience por las empresas primeramente afectadas por el incremento de los precios de los insumos y demás recursos productivos de origen importado (las que dan inicio a la cadena), se puede lograr en corto tiempo conocer el efecto de la nueva tasa de cambio en todas las empresas de la economía nacional, aun antes de esta ser aplicada en la práctica interempresarial.

El efecto ¨dominó¨ interempresarial que se producirá y que más arriba menciono, será factor determinante en el proceso de actualización de costos y precios en todo el sistema empresarial. Los demás costos: salarios, insumos de origen no importado o que simplemente no hayan experimentado el efecto ¨dominó¨, así como la depreciación ya estarán denominados en CUP después de dado el primer paso. Igualmente lo estarán las demás cuentas del Activo y el Pasivo del Balance General.

Sin dejar de ser complicado, me parece que el camino que propongo es relativamente simple y sin demasiados componentes técnicos complejos a utilizar. Cuando a comienzos de los años 80 del siglo pasado se hizo una Reforma General de Precios Mayoristas en un plazo relativamente corto, no se disponía de los dispositivos técnicos informáticos y los métodos y procedimientos tecnológicos y económicos matemáticos con que hoy se cuenta.

Manteniendo constantes los demás factores, la devaluación del CUP debe provocar una tendencia hacia la irrentabilidad en las empresas netamente importadoras y en las netamente exportadoras una tendencia a una mayor rentabilidad e incluso super rentabilidad. Por ello, después de conocidos sus efectos en el sistema empresarial en su conjunto y en las diferentes empresas es que se podrá disponer de la información que permita conocer hasta qué punto se pueden lograr las compensaciones internas suficientes mediante el uso del sistema impositivo adecuado, de los subsidios, correcciones de precios, corrección de la tasa, etc., para reducir el número de las empresas que resulten irrentables sin perspectivas y cuales pudieran serlo solo temporalmente e ir estabilizando un sistema de precios interempresariales que permita un funcionamiento normal de la economía estatal, una ganancia media lógica, una transparencia contable y estadística adecuadas, así como mecanismos de gestión y motivaciones suficientes en los cuadros, funcionarios y trabajadores en general.

En lo relativo al mundo económico del sector no estatal, de las personas naturales y del mercado minorista también considero que sería recomendable la eliminación del CUC.

En los mercados minoristas de productos y servicios ya actualmente se están usando indistintamente el CUC y el CUP. Los precios, explicita o implícitamente, están nominados y manejados en la práctica en las dos monedas mediante una equivalencia que oscila alrededor de 1 CUC=24 CUP. A veces la transacción se realiza a 1×25, a veces a 1×23.

En las CADECAS las personas que presentan divisas extranjeras al cambio, reciben CUC, pero en el mismo acto pueden cambiar por CUP los CUC que reciben dándose por tanto una operación intermediaria totalmente innecesaria. En estos días, por ejemplo, quien haya presentado 100 francos suizos ha recibido 100 CUC y si ha presentado 100 euros recibiría 118 CUC. Pero sin apartarse de la ventanilla si le entrega a la cajera los 100 CUC recibidos a cambio le entregan 2400 CUP y, si es el caso de los 118 CUC le entregaran 2832 CUP. ¿Por qué no haberle entregado directamente esto último sin pasar por el paso anterior? Es decir, el CUC puede sin dudas eliminarse y ahorrar recursos y tiempo.

La eliminación del CUC como un primer paso en mi criterio cumple un objetivo similar al que es necesario y aconsejable cumplir cuando en algún lugar se va a ejecutar la construcción de un edificio u otro inmueble. Lo primero que se hace es desbrozar el terreno, limpiarlo de basuras, arbustos, yerbas, piedras sueltas, etc. y dejarlo limpio antes de comenzar a fundir los cimientos.

Adicionalmente, si tenemos en cuenta que junto al cambio de la tasa para las relaciones interempresariales también se prevé un posible cambio de la tasa de cambio para la población, es lógico que pueda manifestarse cierta tendencia a la especulación con cambios informales por encima o por debajo de la nueva tasa oficial que se establezca, y ello sería facilitado con  la existencia de las dos monedas pues se haría sin violar ninguna legislación ya que se estaría produciendo un cambio entre dos monedas ambas con curso legal. Si se elimina el CUC, el cambio informal se convertiría en ilegal pues se trataría del cambio de una única moneda con circulación legal (el CUP) con otras monedas de curso ilegal puesto que tendría que hacerse con las divisas extranjeras cuya circulación estaría prohibida.

El necesario incremento de salarios y pensiones

2—El otro aspecto es el referido al necesario aumento lo más inmediato posible de los salarios estatales y de las pensiones que, hoy es reconocido, no alcanzan para vivir lo que, por tanto, conlleva la aceptación implícita y la tolerancia de las llamadas acciones ¨por la izquierda¨ o ¨búsquedas¨ por parte de trabajadores asalariados estatales y pensionados para poder supervivir o lo que es lo mismo, dicho sin eufemismos, a que proliferen los desvíos de recursos, las apropiaciones indebidas y es caldo de cultivo objetivo para la corrupción generalizada a la vez que, paradójicamente, se predican altos valores éticos y se persigue y castiga a los violadores.

Esta situación además conlleva que no haya estimulo ni motivación para producir más, aumentar la productividad y la eficiencia en general, para aumentar la calificación y permanecer en el sector estatal, para ocupar puestos de responsabilidad creciente, para evitar la emigración de la fuerza de trabajo calificada hacia el sector no estatal y/o hacia el extranjero.

Enfrentar y resolver este problema con la máxima urgencia posible es algo insoslayable tanto desde el punto de vista económico, como desde el ideológico y político, si no queremos perder el carácter socialista de la Revolución y por tanto a la propia Revolución.

Cierto es que el salario tiene una alta participación en los costos de producción de las empresas, que darse a la tarea de elaborar y aplicar una Reforma Salarial como es debido resulta una tarea complicada y demorada mucho más cuando, según las informaciones de que dispongo, los frentes de recursos humanos y de organización del trabajo en los organismos y empresas se han desmantelado y debilitado de manera preocupante, no disponiendo en estos momentos quizás de los cuadros y técnicos suficientemente preparados para asumir la tarea.

Cierto es también que cualquier aumento de salarios y pensiones tiende a ser inflacionario sino está respaldado por aumentos en la producción y en general en la oferta del mercado minorista.

Pero tan cierto como lo anterior es que, si los trabajadores no ganan lo suficiente para vivir con los ingresos derivados de su trabajo, no trabajan bien o no trabajan, no habrá los necesarios aumentos de la producción y de la productividad. Frentes como los de la educación y la investigación científica sufren la pérdida constante de personal calificado, se produce malestar y disgusto político en las masas llamadas a ser el primer sostén de la Revolución y, como ya dijimos, proliferan las ilegalidades y la corrupción.

Esperar a que primero aumenten la producción y la productividad, a que hayan las suficientes inversiones incluyendo las de fuentes extranjeras, a que estas se ejecuten, maduren y conduzcan a resultados suficientes en la oferta como paso previo, a que aparezcan los financiamientos externos  y las reservas en divisas que soporten un aumento de los salarios y pensiones es, a partir de la marcha de la economía en los últimos años y de sus perspectivas para los próximos, esperar por las calendas griegas. Nos encontramos ante el dilema de decidir si lo primero debe ser la gallina o deben ser los huevos.

Por ello debe acudirse a buscar la forma de exprimir lo que ofrecen los factores actuales de la situación sin esperar por crecimientos y aumentos de recursos y oferta que no se divisan en el horizonte, y tomar medidas urgentes para crecer y no después de crecer.

Algunos riesgos y traumas deben ser enfrentados, pero en mi opinión no queda más remedio que correrlos y enfrentarlos.

De ahí mi propuesta de reducir la tasa de cambio de CADECA para todos los que reciben divisas de la actual de 1×24 tal vez a una de 1×15 o cuando menos de 1×18. Ello afectara a una parte minoritaria de la población para transferir esa capacidad de compra minorista hacia los trabajadores estatales y los jubilados en forma de aumentos de sus salarios y sus pensiones sin que con ello tenga que aumentar la actual oferta de bienes y servicios y manteniendo la actual masa total de dinero en circulación sin provocar inflación.

Si tomamos el ejemplo de cualquier persona que hoy reciba determinado ingreso por jubilación o como salario y que además recibe algunos ingresos en divisas por remesas, propinas u otras fuentes, puede ilustrarse la lógica de esta propuesta.

Un jubilado que reciba como pensión un monto equivalente a la media actual que es de 270 CUP mensuales y que además reciba cada mes una remesa promedio de 81 CUC, al convertirlos en CUP a la tasa de 1×24 le arrojara un ingreso adicional de 1944 CUP, por lo cual dispone de una demanda solvente total de 2214 CUP mensuales para adquirir productos y servicios.

Aplicada una tasa de Cambio en CADECA de 1×15, los 81 CUC de la remesa le representaran solo 1215 CUP mensuales (729 CUP menos que antes). Pero si esa reducción se utiliza para aumentarle la pensión a un mínimo de 1000 CUP, que es mi propuesta hipotética de incremento, se le estará compensando la afectación por la reducción de la tasa de cambio y mantendrá una demanda solvente mensual total igual a la anterior.

Su caso no influye ni en la necesidad de una oferta mayor ni en una posible subida de los precios y tarifas. Esto que se ilustra con un ejemplo individual es lo mismo que ocurrirá cuando la reducción de la tasa y los aumentos de salarios y pensiones se practiquen en escala social siempre que haya un equilibrio entre lo que se reduce de emisión monetaria a través de las CADECAS y lo que representan los aumentos de los salarios y pensiones.

Como un dato de referencia se pudiera tener en cuenta que, según algunos estudios y estimados hechos por investigadores de la situación económico social en Cuba, se calcula que un 65% de la población del país es beneficiaria de remesas, o sea unos 7,3 millones de los 11,2 millones de habitantes que tiene el país.

Si las remesas anuales estimadas son de unos 3 000 millones de CUC, ello significaría una media por persona de unos 410 CUC al año para un per cápita mensual de unos 34 CUC, equivalentes a unos 816 CUP a la tasa de 1×24 y a unos 510 CUP mensuales a la tasa de 1×15, o sea unos 306 CUP menos cada mes al cambiar la tasa.

Pero se propone un aumento de 730 CUP en la pensión mínima, de 775 CUP en el salario mínimo (llevando ambos mínimos a 1000 CUP mensuales) y un salario medio resultante que representaría unos 750 CUP por encima del actual.

De estas cifras y datos pudiera derivarse que el segmento de los que serían afectados por la rebaja de la tasa, pero a la vez compensados por los aumentos de sus ingresos en CUP. resulte significativamente mayoritario dentro del pueblo en general e incluso dentro de los que reciben remesas y otros ingresos directos en divisas, y los que resultarían afectados serían una minoría que hasta ahora han tenido y tienen una situación económico social relativamente privilegiada y en casos altamente privilegiada.

Y no se puede negar que esto sería una política de choque para esa minoría que, aun así, conservaría ingresos suficientes y se mantendría amparada por los servicios sociales del país.

Pero se correspondería con la política de justicia social que siempre ha aplicado la Revolución al beneficiar a una mayoría traumatizada y viviendo en bajo política de choque crónicamente durante muchos años con ingresos insuficientes para vivir; representaría un detente a la creciente desigualdad social que se ha venido y se sigue produciendo y un freno a las ventajas relativas de que hoy disfruta el sector productivo no estatal  y a la acumulación de riquezas en sus manos, sin nunca caer en un igualitarismo utópico y desmotivador y sin dejar de retomar y reforzar el proceso de desarrollo de este sector no estatal hoy sometido a demoras, trabas burocráticas y organizativas y a prejuicios que no le permite desempeñar el papel positivo y dinamizador que está previsto juegue en el desarrollo de nuestra economía.

El total de salarios y pensiones pagados actualmente se eleva a una cifra anual de aproximadamente unos 35 mil millones de CUP. El rebajar la tasa en las CADECAS a 1×15 podría significar una reducción de la emisión monetaria por esta vía y por tanto de la demanda solvente de los que reciben divisas directamente, por aproximadamente unos 30 mil millones en un año. Suficiente para financiar un aumento de más de un 80% de los salarios y pensiones tan solo en el primer año, sin que se altere la cifra de la demanda solvente total ni por tanto se genere inflación ni se requieran aumentos en la producción y la oferta.

Por ello soy partidario de proceder a incrementar de manera ordenada y lógica los salarios estatales y las pensiones, aunque no se pueda proceder de momento a la aplicación de una Reforma Salarial con todo el rigor que es requerido y a la que no se debe renunciar, como parte fundamental de un sistema integral de ingresos de nuestros trabajadores que sea justo, que los motive y que les permita vivir decentemente con el fruto legal de su trabajo.

Y un incremento de salarios en el sector estatal lleva a un aumento de los costos salariales en dicho sector y es un factor a tener en cuenta en la determinación de la Reforma de Precios Mayoristas que se exige.

 

 

 

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