De nuevo los Diez Millones

Juan M. Ferrán Oliva  

Texto tomado de “Sine Die”, una serie de artículos publicados por el Dr. Juan M. Ferrán Oliva, distribuidos mediante correo electrónico. Número 108, publicado el 6 de marzo de 2020.

No, no se asusten. No se repite la aventura. En ¿Volverán las oscuras golondrinas? – SINE DIE 107 del pasado 29 de febrero [Ver debajo, a continuación de este texto]- afirmé que los actuales centrales cubanos pueden exportar 2 millones de toneladas de azúcar (1). Reportarían alrededor de US$ 500 millones en valor, según el precio del mercado. Ya el dulce no es locomotora, pero continúa en el tren de la economía.

El trabajo se honró con la lectura y criterio positivo de Newton Briones Montoto. Sólo pide que aclare porque no se conoce el valor puntual de cada tonelada de aquel azúcar, y el del costo de oportunidad que tuvo la economía del país en su intento por materializar la llamada Zafra de los Diez Millones.

El común amigo Aurelio Alonso sirvió de intermediario. Trabajó en el Cordón de La Habana (2) y aporta un ejemplo. En su momento hubieron de desmantelar dos vaquerías modernas. Disponían de 54 Ha de pastoreo, naves, ordeño mecánico y miles de metros de costoso alambre de púas. Fueron entregadas para sembrar caña. Es un botón de muestra. Hubo muchos más. Aurelio también comenta la situación de penuria contable agudizada en la época.

La ilusión productiva se convirtió en obsesión política. Pareciera que con ella se resolverían todos los problemas económicos del país.  La propaganda le dio apoyo y el slogan los diez millones van…de que van, van, fue tan difundido que hasta una orquesta popular lo adoptó como nombre. Aún existe.

El turbulento periodo 1966-1970 se caracterizó por la predisposición hacia las relaciones mercantiles. El idealismo desbordado y la pretensión de construir el socialismo y el comunismo simultáneamente engendraron un estrambótico modelo de dirección. A fines de 1965 fue disuelto el Ministerio de Hacienda y se redujeron las funciones del Banco. El presupuesto de 1967 no llegó a aplicarse pues a mediados de ese año se eliminaron los pagos y cobros entre empresas estatales (3). Dentro de este baile de idealismos se implantó un nuevo sistema contable más sencillo. Fra Luca Pacioli  (4) debió estremecerse en su tumba al conocerlo. La aplicación de fórmulas simplificadoras obviaba la partida doble y como mal colateral agregó un apagón estadístico parcial. En medio de la euforia se desató una política insostenible de gratuidades. En muchos lugares se sustituyó el control de entrada y salida por el horario de la conciencia. Salarios y normas se desvincularon y se suprimieron los impuestos a los campesinos y los intereses a los préstamos bancarios. Fue la apoteosis de los estímulos morales. Incluso algunos soñaron con eliminar el dinero.

La falta de personal calificado influyó también. La industria azucarera era la mejor dotada en tal sentido y logró mantener controles tradicionales, pero de manera casi clandestina; constituyó una notable pero insuficiente excepción. Es dudoso el registro de los salarios y gastos del personal ajeno ubicado temporalmente en la dirección de los centrales y áreas cañeras, y los recursos externos.

Durante dicho quinquenio se invirtieron 334 millones de pesos de la época en las instalaciones industriales azucareras; el 30% correspondieron a reparaciones y el 70% a ampliaciones. Las tierras dedicadas a la caña se incrementaron en un 35%. Fueron introducidas nuevas variedades; ampliado el regadío; introducido el uso de herbicidas y fertilizantes, y el de combinadas (5). El verdadero sentido del plan fue la ampliación de capacidades, no la Zafra de 1970 convertida en objetivo olímpico. Finalmente se logró una producción de 8.4 millones TM, un record que superaba al de 7.2 millones TM alcanzado en el lejano año 1952. La movilización general de hombres y recursos, como en una guerra, paralizó y desarticuló la economía.

El costo de oportunidad consiste en el valor que se percibiría de emplearse un recurso determinado en otro quehacer alternativo. Se trata de un referente analítico.  Si se elige, por ejemplo, beneficiar a la acumulación, esta tendrá un costo de oportunidad equivalente a la cuantía dejada de consumir. En la Zafra de los Diez Millones se tomó caña dejada del año anterior y otra anticipada de la venidera. El costo de oportunidad en tal caso, fue el azúcar dejado de producir con anterioridad y el que pudiera esperarse en el año futuro.

Llegado el momento de la verdad se colocó en posiciones de zafra a dirigentes de alto nivel. Procedían de todas las esferas y eran ajenos a la actividad azucarera. Su denominador común era la confianza revolucionaria y la experiencia de dirección. Su responsabilidad era transitoria.   El humor popular bautizó la campaña como ZAFRA DE LAS ESTRELLAS. Grandes capacidades industriales, agrícolas y de servicios quedaron mal atendidas en función de la zafra sacralizada. Fueron costos de oportunidad de la economía nacional.

En tales circunstancias no es extraño afirmar que el valor puntual de cada tonelada de aquel azúcar no se conoce. Mucho menos se sabrá el costo de oportunidad que tuvo la economía del país en su ingente intento por materializar aquella ilusión productiva.

No obstante, la capacidad y condiciones de la industria azucarera mejoraron, como lo evidencian las altas producciones alcanzadas en años posteriores. La gesta de 1970 fue faraónica y su imagen fue de fracaso. De no haberse convertido en auto de fe y abusado de la aberrante carga propagandística hubiera pasado como un simple incumplimiento de un plan anual normal.

La utilidad de los errores consiste en aprender a no repetirlos.

Notas:

1  Requerirían 2.5 millones de los cuales 500.000 serían para el consumo interno.

2  Ver SINE DIE 26, de noviembre 6 de 2019 titulado “Ubre Blanca”. En él se describe el Cordón de La Habana iniciado el 17 de abril de 1967. Después de 1969 sobrevino un silencio mediático absoluto. Nunca más se habló de él.

3  Informe Central del Primer Congreso del PCC. Diciembre de 1975.

 4 Fra Luca Pacioli (1445 – 1517) Fraile franciscano y científico italiano. Se distinguió en el campo de las matemáticas.  Su obra más divulgada se refiere a la divina proporción o número áureo y a la contabilidad. Dio impulso al empleo de la partida doble.

5 Informe  I Congreso PCC. Pág. 56.

Sobre el autor

Juan M. Ferrán Oliva. Economista. Premio Casa de las Américas 2015 por su ensayo histórico-social Cuba año 2025.  Investigador Titular y Profesor Titular Adjunto de la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana.

¿VOLVERÁN LAS OSCURAS GOLONDRINAS?

Juan M. Ferrán Oliva  

Texto tomado de “Sine Die”, una serie de artículos publicados por el Dr. Juan M. Ferrán Oliva, distribuidos mediante correo electrónico. Número 107, publicado el 29 de febrero de 2020.

Entre 1792 y 1818 estallaron guerras que involucraron a países europeos. Unos seguían a Francia y otros su adversaria Inglaterra. Ambos Estados absorbían el 79% de las importaciones de azúcar en Europa. Esta era entonces la mercancía de más peso en el comercio internacional.

De una manera u otra las contiendas incidieron en la ruina de los grandes productores de la época. Haití y las West Indies quedaron fuera del juego y abrieron un vacío aprovechado por Cuba que, incomunicada de su metrópoli, alcanzó una suerte de autonomía económica basada en el azúcar primitivo. Más tarde, en el entorno del año 1886, sus 1.850 trapiches fueron sustituidos por 168 ingenios centrales que aumentaban la producción con menos costos y calidad superior. Durante dos siglos la Isla fue la azucarera del mundo.

La potencia emergente del Norte se convirtió en su mercado natural.  Era un suministrador ideal y Cuba devino colonia económica de Estados Unidos cuando aún lo era políticamente de España. El lobby de los refinadores jugó un rol importante en la declaración de la guerra entre ambos países.

En 1898 se produjo la oportunista intervención que arrebató a España sus territorios ultramarinos y a Cuba la satisfacción de la victoria. La Isla fue retenida hasta 1902 y se convirtió en un Estado con soberanía limitada. Se levantaron numeroso centrales, algunos los mayores del mundo en su época. Otras mejoras también contrastaron con el pobre desempeño colonial español.

En 1921 el capital norteamericano se apropió de patrimonios cubanos como consecuencia del crac bancario. La crisis mundial de 1929 puso fin a la relativa prosperidad disfrutada por la Isla; hasta 1928 suministraba el 50% del azúcar comprado por Estados Unidos, en 1933 sólo el 25%. El poderoso vecino la mantuvo atada a través de un sistema de cuotas. Se inició un largo proceso de descapitalización sólo interrumpido levemente después de la segunda Guerra Mundial. Era escaso el capital y relativamente abundantes la tierra y ello permitía disponer de una reserva de alrededor del doble del área necesaria. La capacidad industrial máxima era de más de 6 millones de toneladas de azúcar. En 1958, en condiciones de trabajo manual, cultivo en secano y ausencia de fertilizantes, el rendimiento agrícola era uno de los más bajos del mundo. Sin embargo, el contenido de sacarosa en caña era elevado.

El primero de enero de 1959 el gobierno revolucionario asumió el poder. En 1963 se concretó una estrategia de desarrollo basada en la producción de azúcar y las perspectivas de cooperación con la URSS.  Entre 1966 y 1970 se invirtieron 334 millones de pesos de la época en las instalaciones industriales azucareras. Las tierras dedicadas a la caña se incrementaron en un 35%. Se introdujeron nuevas variedades, fue ampliado el regadío y el uso de productos químicos. También se ensayaron máquinas de corte.

La llamada Zafra de los Diez Millones en 1970 devino una histeria.  El valor puntual de cada tonelada de aquel azúcar no se conoce. Mucho menos se sabrá el costo de oportunidad que tuvo la economía del país en su ingente intento por materializar dicha ilusión productiva.

Hasta la desaparición de la URSS, el campo socialista pagó precios extraordinarios por el azúcar cubano, cercanos a los costos de producción de sus remolacheras. Las zafras se extendieron y se afectó la eficiencia. Tras el colapso no fue posible regresar al viejo estilo. La actividad requería enormes gastos. Tan sólo en diesel, la industria hubiera necesitado más de 450.000 toneladas anuales.

Después de dos siglos de liderazgo llegó la caída, pero no el fin. En abril de 2002 se inició la reestructuración de la industria y fueron amputados 94 centrales. En la práctica cada año hacen zafra los elegidos. 

En términos mundiales se registraron grandes cambios debidos a modificaciones de los patrones de consumo, la introducción de sucedáneos y la incorporación de nuevos productores. Actualmente más de 100 países elaboran azúcar. Mayormente lo consumen o exportan a precios protegidos.  El total fabricado supera los 180 millones de toneladas. Contrastan con los 50 millones producidos en 1960. Brasil es el mayor fabricante.  En 2015 Cuba marcaba el lugar 18 y se hallaba aún entre los primeros 25 grandes productores. Según estudios externos (1) produciría azúcar a un costo de 224 $/tonelada a fines de siglo. En esa época los precios del mercado se movieron entre 148 y 274 $/tonelada. Luego fueron superiores. Probablemente el costo cubano fue estimado en base a la ficción contable de igualar el peso al dólar.

Los rendimientos cañeros de la Isla continúan entre los más bajos del mundo, a pesar del boom hidráulico. Incluso decayeron desde las pobres 45.5 toneladas/Ha anteriores (2). La media mundial es de 65.9 toneladas/Ha.

Los productores con menores costos son Australia, Brasil, Guatemala, Zambia y Zimbabue. Se mueven entre 167 y 179 $/tonelada. ¿Cuál sería el nuestro contabilizando por separado pesos y dólares? Quizá resulte competitivo aún en momentos depresivos del mercado, pero no hay información oficial al respecto.

Para la Cuba azucarera no volverán las oscuras golondrinas becquerianas (3). Quedo atrás su condición puntera mundial. Puede llegar al lugar 20 desde donde debe producir 2 millones de toneladas exportables. Con precios discretos de mercado mundial significarían unos US$ 500 millones. Cifra nada despreciable. No sería locomotora, pero ocuparía un lugar digno en el tren de la economía ¿Que trabas impiden que ello se logre?

Notas:

1  Información tomada de  S. Haley, US and World Sugar and HFCS  Production Costs. 1994/95 -1998/99. Sugar and Sweetener Situation &Outlook, set. 2001 ERS/USDA.

 2 Datos de ONEI

2  Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar,/y otra vez con el ala a sus cristales jugando llamarán./Pero aquellas que el vuelo refrenaban tu hermosura y mi dicha a contemplar,/aquellas que aprendieron nuestros nombres….ésas… ¡no volverán!  G.A. Becker. Rimas

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